La Pluma Inspirada y Daniel 5

 

Capitulos 5-9. Se sintió la presencia de un huésped invisible.-
Un Vigilante que no fue reconocido, pero cuya presencia era un poder de condenación, contempló esta escena de profanación. Pronto el Huésped invisible, que no había sido invitado, hizo que se sintiera su presencia. En el momento en que la sacrílega orgía estaba en su punto máximo, apareció una mano incruenta, y escribió palabras de juicio condenatorio sobre la pared del salón del banquete. Palabras ardientes procedieron de los movimientos de la mano: "MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN", se escribió con letras de fuego. Fueron pocos los caracteres trazados por aquella mano en la pared frente al rey; pero mostraron la presencia del poder de Dios.

Belsasar se atemorizó. Se despertó su conciencia. Lo embargaron el temor y el recelo que siempre acompañan al culpable. Cuando Dios infunde temor a los hombres, éstos no pueden ocultar la intensidad de su terror. Los grandes hombres del reino quedaron alarmados. Su blasfema profanación de las cosas sagradas se transformó en un momento. Un frenético terror superó a todo dominio propio...

El rey trató en vano de leer las ardientes letras. Se encontraba ante un poder demasiado formidable para él. No podía leer la escritura (YI 19-5-1898).