La Pluma Inpirada y Daniel 12


Versiculo 3. Estrellas y gemas en la corona.-
Viviendo una vida de consagración y abnegación al hacer el bien a otros, podríais haber añadido estrellas y gemas a la corona que llevaréis en el cielo y habríais acumulado tesoros eternos, inmarcesibles (MS 69, 1912).

Versiculo 10. A los impíos les falta entendimiento.-
[Se cita Dan. 12: 10.] Los impíos han escogido a Satanás como su jefe. Bajo su dominio, las maravillosas facultades de la mente se usan para idear instrumentos de destrucción. Dios ha dado a la mente humana gran poder, poder para mostrar que el Creador ha dotado al hombre con habilidad para hacer tina gran obra contra el enemigo de toda justicia, poder para mostrar que se pueden ganar victorias en el conflicto contra el mal. A los que cumplan el propósito de Dios para ellos se dirigirán las palabras: "Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor". El organismo humano ha sido usado para realizar una obra que es una bendición para la humanidad, y Dios es glorificado.

Pero cuando se entregan en manos del enemigo aquellos a quienes Dios ha confiado capacidades, se convierten en un poder para destruir. Cuando los hombres no hacen de Dios lo primero, lo último y lo mejor en todas las cosas; cuando no se entregan a él para la realización de los propósitos divinos, se presentan a Satanás y usan para su servicio las mentes que, entregadas a Dios, podrían hacer gran bien. Bajo la dirección satánica hacen una mala obra con gran poder y destreza. Dios tenía el propósito de que ellos actuaran en sin plano de acción elevado, que se compenetraran de los pensamientos de Dios, y que así adquirieran una educación que los capacitaría para efectuar las obras de justicia; pero no conocen nada de esa educación. Han quedado en la impotencia. Sus facultades no los conducen correctamente, pues están bajo el dominio del enemigo (Carta 141, 1902).

Versiculo 13. Daniel debe recibir ahora su heredad.-
[Se cita Dan. 12: 9,4, 10, 13.] Ha llegado el tiempo para que Daniel reciba su heredad. Ha llegado el tiempo para que, como nunca antes, se propague por el mundo la luz que le fue dada. Si aquellos por quienes el Señor ha hecho tanto caminaran en la luz, su conocimiento de Cristo y de las profecías concernientes a él aumentaría grandemente a medida que se acercan a la terminación de la historia de esta tierra (MS 176, 1899).