La Pluma Inspirada y Apocalipsis Capítulo 11

 

Versículo 1. (cap. 20: 12-13; 1 Ped. 4: 17; 2 Ped. 1: 10-11). Midiendo a la iglesia de Dios.-
El gran juicio se ha estado llevando a cabo, y desde hace algún tiempo. Ahora el Señor dice: Mide el templo y a los que adoran en él. Mientras recorréis las calles haciendo vuestros negocios, recordad que Dios os está midiendo; mientras desempeñáis vuestros deberes en el hogar, mientras conversáis, Dios os está midiendo. Recordad que vuestras palabras y acciones están siendo fotografiadas en los libros del cielo, así como el artista reproduce el rostro en la placa pulida...

Esta es la obra que se lleva a cabo: medir el templo y a los que adoran en él para ver quiénes permanecen firmes en el último día. Los que permanezcan firmes tendrán una cómoda entrada en el reino de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Cuando hagamos nuestra obra recordemos que hay Uno que está observando el espíritu con que la estamos haciendo. ¿No haremos que el Señor nos acompañe en nuestra vida cotidiana, en nuestra obra secular y en nuestros deberes domésticos? Entonces debemos abandonar en el nombre de Dios todo lo que no es necesario, todas las murmuraciones [y] visitas inútiles, y presentarnos como siervos del Dios viviente (MS 4, 1888).

 Versículo19. (Isa. 6: 1-7; 58: 12-14). Tablas de piedra, un testimonio convincente.-
Cuando se abra el templo de Dios en el cielo, ¡qué ocasión de triunfo será para los fieles y leales! En el templo se verá el arca del pacto en la cual fueron puestas las dos tablas de piedra sobre las cuales está escrita la ley de Dios. Esas tablas de piedra serán sacadas de su escondedero, y en ellas se verán los Diez Mandamientos esculpidos por el dedo de Dios. Esas tablas de piedra que ahora están en el arca del pacto serán un testimonio convincente de la verdad y de la vigencia de la ley de Dios (Carta 47, 1902).

El arca que está en el cielo contiene los Diez Mandamientos.-
Mentes y corazones sacrílegos pensaron que tenían poder suficiente para cambiar los tiempos y la ley de Jehová; pero en los archivos del cielo, en el arca de Dios, están a salvo los mandamientos originales, escritos sobre dos tablas de piedra. Ningún potentado de la tierra tiene poder para sacar aquellas tablas de su sagrado escondedero debajo del propiciatorio (ST 28-2-1878).