La Pascua

La Pascua era la fiesta que iniciaba los servicios religiosos del año. Era a la vez conmemorativa y típica; conmemorativa de la liberación de los hijos de Israel de la esclavitud de Egipto, y típica del liberación de la servidumbre del pecado de cada individuo que clame a Cristo como su Cordero Pascual, y acepte Su sangre como una cubierta por los pecados pasados [1].

La Pascua era celebrada a comienzos de la primavera, cuando los capullos se abren y las flores proclaman que el invierno ya ha pasado. A medida que se acercaba el tiempo para celebrar esta fiesta, cada camino que llevaba a Jerusalén se llenaba de devotos judíos que dirigían sus pasos hacia la ciudad santa; cada hombre de los hijos de Israel tenía que aparecer delante del Señor en esta fiesta [2]. Todas las clases caminaban juntas en esta caminata, la cual continuamente aumentaba en número a medida que se acercaban a la ciudad. Pastores, agricultores, sacerdotes, y Levitas, hombres de todas las clases sociales, se juntaban a la multitud que entraba en Jerusalén proveniente de todas las direcciones. Las casas en la ciudad estaban totalmente abiertas para acogerlos, y tiendas eran montadas en las casas y en las calles para amparar a aquellos que venían a la fiesta, y para proveer piezas donde las familias y los grupos pudieran reunirse para comer la Pascua.

Antes de la liberación de los hijos de Israel de Egipto, el año nuevo comenzaba en otoño [3]; pero cuando el Señor sacó a los Israelitas de la esclavitud egipcia, en el mes de Abib, o Nisán, El dijo, "Este mes os será el principal de los meses; será el primer mes del año" [4]. El mes de Abib corresponde con el final de Marzo y comienzos de Abril.

A los diez días del mes de Abib, el cordero pascual era seleccionado, y era mantenido separado del resto del rebaño hasta el Día catorce del mes, cuando entonces era sacrificado. Existía una hora precisa para matar al cordero, "al crepúsculo de la tarde" [5], o cerca de la hora novena del Día, lo que en nuestra manera de contar el tiempo, correspondería a las tres de la tarde.

El cordero era asado entero, sin que se le quebrara ningún hueso. Si la familia era pequeña, varias familias podían unirse para celebrar la fiesta. Pan sin levadura y hierbas amargas eran comidos junto con el cordero. El pan ázimo conmemoraba la rápida salida de Egipto, cuando los hijos de Israel tomaron sus amasijos antes que estuviesen leudados, "lomos ceñidos, sandalias en los pies y vuestro bordón en la mano". El pan ázimo también tipificaba la condición de aquel que sería cubierto por la sangre de Cristo, el Cordero antitípico [6]. A aquellos el Señor les dice, "Por eso celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni conlal levadura de la maldad y ni de la malicia; y si, con los ázimos de la sinceridad y de la verdad" [7].

No solamente era usado pan ázimo en la fiesta, sino que no era permitido nada leudado en las casas durante toda la semana después de la Pascua.

 

Este es un emblema muy bonito del cristiano, quien, al clamar para ser cubierto por la sangre de Cristo, no solamente debía guardar su boca de decir maldades, sino que su corazón también debía estar de la "levadura de la malicia y de la maldad".

Las hierbas amargas era un recuerdo de su cruel esclavitud en Egipto. El cordero tenía que ser comido en la noche del Día catorce del mes. Si sobraba un pedazo de carne hasta la mañana, tenía que ser quemada en el fuego.

Cuando el cordero era sacrificado, una ramita de hisopo era inmersa en la sangre, y con ella tenían que tocar las dos pilastras y el dintel de la puerta de la casa donde el cordero estuviera siendo comido. Esto conmemoraba aquel maravilloso libramiento de los primogénitos de Israel, cuando todos los primogénitos de Egipto murieron. El Señor dijo, "La sangre os será por señal en las casas en que estuvieres: cuando yo vea la sangre, pasaré por vosotros, y no habrá entre vosotros plaga destruidora, cuando yo hiera la tierra de Egipto" [8].

Aún cuando el evento conmemorado a través de la sangre en el dintel era maravilloso, el evento tipificado era más maravilloso aún. Tan ciertamente como el ángel destruidor pasó sobre Egipto y dejó su helada mano de muerte sobre el semblante de todos los primogénitos que no estaban protegidos por la sangre, Así la segunda muerte, de la cual no habrá resurrección, caerá sobre todo aquel que no esté lavado por la sangre de Cristo [9]. No hubo diferenciación de personas; todos fueron muertos, desde el heredero al trono de Egipto hasta el primogénito del prisionero en el calabozo. Posiciones de privilegio, riquezas, o fama terrenal no nos librarán del ángel destruidor del Señor. Solamente una cosa protegerá al rico y al pobre por igual, la preciosa sangre de Cristo. "La sangre de Jesús, Su hijo, nos purifica de todo pecado". "Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y purificarnos de toda injusticia" [10].

Meditar sobre el lado conmemorativo de la fiesta de la Pascua, aumenta nuestra fe. Acordarnos de cómo el Señor trabajó por Su afligido pueblo, cómo les escuchó sus lamentaciones e hizo grandes milagros para libertarlos, trae bendiciones a nuestras almas; pero también hay salvación para aquel que medita sobre la parte típica de la fiesta de la Pascua, y reclama las bendiciones tipificadas por el tipo y por los símbolos. Cada cordero pascual, desde aquel sacrificado en la noche del libramiento de Egipto hasta los tiempos de Cristo, eran un tipo del Salvador en un sentido muy especial. "Cristo, nuestro Cordero pascual fue inmolado por nosotros" [11].

Así como el cordero pascual ha sido separado, durante siglos, del rebaño unos días antes de ser sacrificado, y ha sido mantenido separado, como cordero marcado para la muerte; Así un par de días antes que Cristo fuese crucificado, el Sanedrín lo condenó a muerte. Desde ese Día en adelante, cuando Lo miraban, sabían que Su muerte ya estaba determinada. Así como el cordero era mantenido separado, Así "Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos" [12]. Esto ocurrió tan solamente un par de días antes que Jesús fuese agarrado por la cruel turba y fuese condenado a través de falsos testigos.
En la mañana siguiente a aquella noche espantosa de tortura y agonía, el Salvador fue traído al salón de juicios de Pilato.

Durante toda la noche los judíos siguieron a Cristo mientras El estaba delante de la presencia del sumo sacerdote; pero ahora, cuando estaba siendo llevado al salón de justicia de los Romanos, los judíos "no entraron en el pretorio, para no contaminarse, y poder comer Así la Pascua" [13]. De acuerdo con sus leyes ceremoniales de contaminación, no les era permitido comer la Pascua si entraban a ese lugar. Esto era en la mañana del Día en que el Salvador fue crucificado. Era el Día de la preparación para celebrar la Pascua Judía, el Día en el cual, "al atardecer", el cordero tenía que ser sacrificado; o, en otras palabras, era el Día catorce del mes de Abib, o Nisán, el cual cayó un Día viernes en el año en que el Salvador fue crucificado, ya que el Día siguiente fue un Sábado, que de acuerdo con los mandamientos, es el séptimo Día de la semana [14].

No fue una mera casualidad que el Salvador fue crucificado en un viernes, el sexto Día de la semana. Por siglos Dios había ordenado que al Día siguiente de la Pascua, el Día quince del mes de Abib, sería guardado como un sábado ceremonial [15], tipificando Así el hecho de que Cristo, la real Pascua, sería ofrecido el Día anterior al Sábado. El cordero Pascual fue muerto al atardecer, o cerca de la hora novena del Día. El gran Cordero antitípico, mientras colgaba entre el cielo y la tierra como ofrenda por el pecado del hombre, cerca de la hora novena, exclamó, "Está consumado", y entregó Su vida como ofrenda por el pecado [16]. A esta hora los sacerdotes estaban preparándose para el sacrificio del cordero en el templo, pero fueron impedidos de hacerlo. Toda la naturaleza respondió a ese grito de agonía del Hijo de Dios. La tierra vaciló, y manos invisibles rasgaron el velo del templo desde arriba hacia  abajo [17], mostrando a través de un signo inconfundible que el tipo había alcanzado al antítipo. La sombra había alcanzado la substancia, la cual eliminaba la sombra. El hombre no necesitaba más acercarse a Dios ofreciendo animales, sino que debía acercarse personalmente al trono de gracia [18], y presentar sus requerimientos en el precioso nombre de "Cristo nuestra Pascua".

La obra tipificada por la Pascua se extiende por entre las épocas, y no habrá encontrado su cumplimiento antitípico hasta que los hijos de Dios sean para siempre libertados del poder del enemigo de toda justicia.

Fue a media noche que el ángel destruidor pasó por Egipto, y manifestó su poder librando el pueblo de Dios de la esclavitud; Así también será a media noche que Dios manifestará Su poder para la liberación final de Su pueblo [19]. El profeta, mirando a través de las épocas, dice, "a media los pueblos son perturbados, y pasan, y los poderosos son tomados por fuerza invisible" [20].

Aquellos que participaron en la fiesta de la Pascua no podían dejar nada sobrando hasta la mañana. La mañana debía traer una nueva experiencia, liberación de la esclavitud. El alma que acepta a Cristo como su Pascua y participa de ella por la fe, entra en una nueva experiencia, liberación de la condenación de la antigua vida. Cuando Dios manifiesta Su poder a media noche de la última liberación de Su pueblo, la mañana no encontrará a nadie en la esclavitud. "Las paredes de las prisiones caerán, y el pueblo de Dios que ha sido mantenido en prisión por causa de su fe, será libertado", para nunca más sentir el poder opresivo del enemigo.

La destrucción del Faraón y todas sus huestes en el Mar Rojo, y el canto de liberación cantado por los Israelitas en la otra orilla, eran un tipo de la liberación final del pueblo de Dios de esta tierra [21]. Los justos serán trasladados hasta encontrar al Señor en el aire, pero los débiles, al igual que las huestes de Faraón, serán dejados muertos sobre la tierra, no siendo ni reunidos ni enterrados [22].

Ningún extranjero podía tomar parte de la fiesta de la Pascua; pero fueron tomadas provisiones en el antiguo servicio Levítico, mediante las cuales un extranjero, que cumpliese con ciertos requisitos y ceremonias, podía llegar a ser un Israelita, y Así poder tomar parte de la Pascua [23]. El pecado excluyó a la humanidad de poder compartir las bendiciones prometidas para los hijos de Dios, pero existe un remedio para los pecados: "Aún cuando vuestros pecados sean como escarlata, ellos se volverán blancos como la nieve; aún cuando sean rojos como el carmesí, se volverán como la lana" [24]. "Si alguien peca, tenemos Abogado junto al Padre, Jesús Cristo el justo" [25].

Los hijos de Israel estaban rodeados por naciones paganas, quienes, cuando todos habían salido para participar en las fiestas anuales, se apoderarían de sus rebaños y tierras, a menos que ellos estuvieran especialmente protegidos por Dios; y no solamente para la Pascua, sino que tres veces en el año todos los hombres de Israel eran requeridos en las fiestas en Jerusalén.

Ellos iban confiando en la promesa, "porque lanzaré fuera las naciones delante de ti, y alargaré tu territorio: nadie cobizará tu tierra, cuando subas para comparecer en la presencia del Señor tu Dios tres veces al año" [26]. Tenemos el mismo Dios hoy Día, y para el hombre o mujer que busque "primero el reino de Dios, y Su justicia", Dios "aumentará su territorio", y protegerá sus intereses temporales [27].

Nunca más será necesario que el pueblo de Dios se reúna en Jerusalén para comer la Pascua; pero los seguidores que tienen fe en el Señor, en todas las naciones, pueden participar del memorial de Su cuerpo quebrado y de Su sangre derramada.

A cada persona se le dice, "porque todas las veces que comieres este pan y bebieres este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que El venga" [28].

Existe una diferencia entre las ofrendas anuales, o fiestas, y las ofrendas comunes. Las ofrendas por el pecado, ofrendas por la transgresión, ofertas pacíficas, o cualquiera de las ofrendas comunes podían ser celebradas en cualquier tiempo durante el año, cada vez que la ocasión o las necesidades del pueblo las demandarán; pero no era Así con las fiestas.

Todas las fiestas anuales eran proféticas y típicas. Mientras el cordero Pascual, era sacrificado cada año, era una sombra de "Cristo nuestra Pascua", que fue sacrificado por nosotros, el hecho de que el cordero podía ser sacrificado solamente en el Día catorce del mes de Abib, era una profecía de que el Cordero Pascual entregaría Su vida por los pecados del mundo en el
Día catorce del mes de Abib.

Un argumento incontestable de que Jesús es el Mesías, es que El murió en la cruz en el Día exacto, y en la hora exacta, en que Dios dijo que el cordero Pascual sería sacrificado; y El resucitó de la muerte el mismo Día del mes, en que las primicias habían sido movidas durante siglos. Dios, El mismo, fijó definitivamente la fecha para la celebración de cada ofrenda anual.

El Día del año en que cada ofrenda anual tenía que ser celebrada, era una profecía directa del tiempo en que el tipo alcanzaría al antítipo.

Tipo                                                   
Exo. 12:3-5                                                  
El cordero era seleccionado algunos días antes de ser sacrificado.

Exo. 12:6
Era separado y mantenido separado del rebaño.

Exo. 12:6
El cordero Pascual era sacrificado en el Día 14 del mes de Abib, o Nisán.

Exo. 12:6
El cordero era sacrificado al atardecer.

Exo. 12:46
Ni un solo hueso del cordero fue quebrado.

Exo. 12:7
La sangre era puesta en las dos pilastras y en el dintel de la puerta.

Exo. 12:8
Pan ázimo y hierbas amargas eran comidas con el cordero.

Exo. 12:19
No era permitido tener fermento en sus casas, hasta una semana después de la fiesta de la Pascua.

Exo. 12:7,12,29,42
La liberación vino a medianoche después de la muerte del primogénito de los Egipcios.

Exo. 12:22-23
Nadie escapó del destructor excepto aquel que tenía la sangre del cordero Pascual.

Exo. 12:10,46
No debía sobrar nada del cordero cuando amaneciera. Las porciones que sobrasen, debían ser quemadas.

Exo. 12:43
Ningún extranjero podía comer de la Pascua.

Exo. 12:48
Existía una provisión hecha por la cual un extranjero podía comer de la Pascua.

  Antitipo
Juan 11:47-53
Cristo condenado a muerte por el Sanedrín algunos días antes de ser sacrificado.

Juan 11:53-54
"Jesús ya no andaba públicamente con los judíos".

Juan 18:28; 19:14; 19:31; Lucas 23:54-56
Jesús fue crucificado en el Día en que los judíos estaban preparándose para comer la Pascua; o sea, en el Día 14 del mes de Abib, o Nisán.

Marcos 15:34-37; Juan 19:30
Jesús murió en la cruz "al atardecer", o alrededor de la hora novena.

Juan 19:33-36
Ni un solo hueso del cordero fue quebrado.

1 Juan 1:7
"La sangre de Jesús Cristo Su Hijo nos lava de todo pecado"

1 Cor. 5:7-8
El pan ázimo representaba la libertad de la malicia y de la maldad.

1 Pedro 3:10; 1 Tes. 5:23
El cristiano no solamente debe mantener sus labios libres de engaño, sino que todo su espíritu, alma y cuerpo tienen que ser preservados irreprensibles.

Job 34:20
"Es a medianoche que Dios manifiesta Su poder Para libertar a Su pueblo".

Hechos 4:12
"Y no hay salvación en ningún otro: porque no hay otro nombre bajo el cielo dado entre los hombres, por el cual seamos salvos".

Mal. 4:1-3; Eze. 28:12-19
Cuando la justicia sea satisfecha, las cenizas serán el único recuerdo del pecado y de los pecadores.

Apoc. 21:27
Ningún pecador puede compartir la recompensa de los justos.

Efe. 2.13; Gál. 3:29
"Pero ahora, en Cristo Jesús, vosotros que antes estabais lejos, fuisteis aproximados por la sangre de Cristo”.