Templo de Salomón.

Originalmente, David había hecho planes para construir el templo de Jerusalén (2 S. 7:1-3), pero cuando no se le permitió edificarlo (vs 5, 6), acumuló durante el resto de su vida una enorme cantidad de materiales de construcción y metales preciosos (1 Cr. 22:2, 16) que, junto con una planificación detallada (28:11, 12), entregó a su hijo Salomón, encargándole llevar adelante el proyecto. David ya había comprado el lugar donde se construiría el templo: la era de Ornán (1 Cr. 21:25 -22:1; fue el lugar antes llamado "monte Moriah",* la escena de la ofrenda de Isaac por parte de Abrahán).

Aunque el AT nos da una detallada descripción del edificio y de su mobiliario, algunos de sus términos son oscuros y, por consiguiente, es incorrecto mucho de lo que se ha intentado reconstruir, basado en conjeturas anteriores a las evidencias arqueológicas con respecto a los métodos de edificación, las técnicas practicadas y los detalles arquitectónicos de los días de Salomón. Se sabe mucho más ahora, es cierto, pero sigue habiendo incertidumbre con respecto a algunos detalles, como lo demostrará la explicación que sigue.

La colina nororiental de Jerusalén, sobre la cual Salomón construyó el templo y muy probablemente las estructuras del palacio real, era de forma irregular, y sin duda invirtió una gran cantidad de tiempo, dinero y esfuerzo para lograr primeramente una plataforma lo suficientemente plana y amplia como para levantar sobre ella varios edificios. Esto explica el largo tiempo que se necesitó -20 años (1 R. 9:10)- para construir el templo y los palacios. Ejemplos de esas plataformas artificiales abundan en el Cercano Oriente; las más famosas son las de Persépolis y Pasargada en Persia, y la del gran templo del Sol en Baalbek, en el Líbano. En efecto, la actual plataforma del área del templo en Jerusalén, que hoy es un sagrado recinto musulmán, da una buena idea de cómo habrá sido la construida por el rey Salomón, aunque la estructura actual está formada por materiales de construcción de los tiempos de Herodes y aún posteriores. Actualmente, algunas de las bóvedas subterráneas de la plataforma de Jerusalén se usan como cisternas, y es muy probable que la de Salomón contuviera depósitos similares para acumular agua de lluvia, porque en esa ciudad el agua siempre fue escasa.

En 7 años se construyó el templo y sus edificios auxiliares (1 R. 6:37, 38). Además de la estructura del santuario, el recinto abarcaba 2 patios o atrios (2 R. 23:12):

A. Un "gran atrio" (2 Cr. 4:9) al cual todos podían acceder.

B. "El atrio interior" (1 R. 6:36), llamado también "el atrio de los sacerdotes" (2 Cr. 4:9) o "el atrio de arriba" (Jer. 36:10), que era mayormente el dominio de los sacerdotes y levitas. Nada se sabe de sus tamaños y formas. La Biblia menciona una cantidad de puertas que aparentemente daban acceso al área del templo, pero no especifica cuál de ellas conducía al atrio exterior y cuál de éste al interior; ni indica tampoco cuáles eran exactamente sus ubicaciones respectivas. Las puertas que se mencionan por nombre son:

1. "La puerta del rey" (1 Cr. 9:18), al este.

2. "La puerta nueva" (Jer. 26:10; 36:10), ubicada posiblemente al sur.

3. "La puerta superior de Benjamín" (20:2), quizás al norte.

4. "La puerta más alta", construida por Jotam (2 R. 15:35), tal vez ubicada en el muro del norte y quizá la misma llamada "la puerta superior de Benjamín" (Jer. 20:2).

5. Otra "puerta mayor" (2 Cr. 23:20) que conectaba al templo con el recinto del palacio, por lo que podría haber estado en el costado sur.

6. "La puerta de Salequet" (1 Cr. 26:16), en el oeste. Nada se sabe acerca del muro del atrio exterior; parece que a su vez era el muro exterior de la ciudad, a lo menos en los costados que daban hacia el norte y el este. El muro del atrio interior había sido construido con materiales más livianos, y estaba formado por 3 hileras de piedras labradas revestidas con madera de cedro (1 R. 6:36), un método de construcción inusual, confirmado por ruinas heteas exhumadas en el norte de Siria y por estructuras de Meguido construidas en los días de Salomón.

El templo tenía 60 codos de largo, 20 de ancho y 30 de alto. Es muy probable que estas medidas se hayan aplicado al interior del edificio. No se sabe si los constructores emplearon el codo común o el codo real, que era más largo. El edificio, que daba hacia el este, estaba formado por: A. Un vestíbulo o entrada, de 20 codos de ancho por 10 de profundidad. B. El "lugar santo", de 20 codos de ancho por 40 de largo. C. El "lugar santísimo", que medía 20 codos por lado (1 R. 6:20) -y por lo tanto era un cubo perfecto (1 R. 6:2, 3, 16, 17)-, lo que indicaría que el piso del santísimo estaba 10 codos más elevado que el del lugar santo o su techo era 10 codos más bajo.

Los muros eran de piedras labradas en las mismas canteras (1 R. 6:7) y el cielo raso estaba recubierto con tablas de cedro (v 9), lo mismo que aquéllos. El piso era de madera de ciprés (v 15). Toda la parte interior estaba tallada con figuras de querubines, palmas y flores, y revestida de oro (1 R. 6:28, 20-22, 29, 30, 32, 35; 2 Cr. 3:7). Debajo del techo había una serie de ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera (1 R.6:4), posiblemente provistas de persianas para permitir la entrada de la luz solar.

La división entre los lugares santo y santísimo era de madera de cedro revestida de oro, con una puerta de 2 hojas de madera de olivo revestida de oro también, y decorada con querubines, palmas y flores (1 R. 6:31, 32). Una cadena de oro colgaba frente a esa división, evidentemente para sostener una cortina confeccionada de acuerdo con la que existía en el tabernáculo (1 R. 6:21; 2 Cr. 3:14). No se sabe si el lugar santísimo se encontraba en el mismo nivel del lugar santo, o más elevado, al que se podía llegar por medio de una escalera. Algunos eruditos creen que la altura menor dada para la estancia más pequeña, 20 codos contra 30 del lugar santo, indica que su piso era 10 codos más alto, con el techo en el mismo nivel para ambas estancias, con lo que el templo de Salomón habría seguido el mismo modelo de los templos excavados en otros lugares, en los que con frecuencia el lugar que se encontraba más adentro estaba en un nivel superior al de los otros recintos. Otros eruditos, en cambio, creen que los pisos de todas las estancias del templo estaban al mismo nivel, y que el techo del lugar santísimo tenía una altura de sólo 20 codos, porque debió haber habido habitaciones construidas entre su techo y el resto del techo del edificio. Creen encontrar apoyo para su teoría en 1 Cr. 28:11 y 2 Cr. 3:9.

En los muros exteriores del santuario, en los costados que daban al norte, al oeste y al sur, había 3 pisos constituidos por pequeñas habitaciones que probablemente se usaban como oficinas administrativas y depósitos (1 R. 6:5-10). Muchos eruditos creen que en el frente del templo había 2 torres monumentales, o una entrada formada por torres cuadradas. La teoría de las torres monumentales encuentra algún asidero en 2 Cr. 3:4, que se refiere a la altura del vestíbulo y nos dice que era de 120 codos. Si esta cifra es correcta, sólo se puede tratar de altas torres. En el frente del templo se levantaban 2 columnas de bronce, con capiteles ricamente decorados, cada una de las cuales tenía 18 codos de alto (1 R. 7:15-22; 2 Cr. 3:15-17). Sus nombres, Boaz* y Jaquín,* habrían sido las palabras iniciales de las inscripciones que se encontraban en las columnas. La evidencia proporcionada por los arqueólogos nos revela que esas columnas, separadas del resto de la estructura, eran una característica común de los templos fenicios.

En el lugar santísimo estaba el arca con su cubierta de oro (llamado "propiciatorio"). Era el arca original hecha en el monte Sinaí bajo la dirección de Moisés. La cubrían 2 grandes querubines revestidos de oro, producidos por los artesanos de Salomón (1 R. 6:23-28). En el lugar santo, aunque en realidad pertenecía al lugar santísimo, se encontraba el altar de oro destinado al incienso (1 R. 6:20, 22; cf 7:48); 10 candeleros en lugar del único que había en el tabernáculo (7:49); y "mesas" para los panes de la proposición (1 Cr. 28:16; 2 Cr. 4:18, 19; 13:11). En el atrio interior estaba el gran altar de bronce de los sacrificios (1 R. 8:64; 2 R. 16:14), 4 veces más largo y más ancho que el del tabernáculo (2 Cr. 4:1; cf Ex. 27:1); también la gran fuente de bronce que descansaba sobre los lomos de 12 bueyes del mismo metal, y 10 fuentes transportables (1 R. 7:23-39).

Varias veces se hicieron reparaciones en el templo de Salomón (2 R. 12:5-14; 22:5-7), que en total duró unos 400 años. El ejército de Nabucodonosor lo destruyó en el 586 a.C.: quebraron las columnas y la fuente, y se llevaron el bronce a Babilonia junto con los vasos de metal (25:9-17).