Más sobre el 666

¿Qué significa el número 666? "Aquí se requiere sabiduría. Que el inteligente calcule la cifra de la bestia; pues se trata de la cifra de un hombre. Su cifra es 666" (Apocalipsis 13: 18).
Evidentemente se necesita sabiduría. Tratar de descubrir qué significa 666 ha sido un rompecabezas.
Los idiomas modernos disponen a la vez de números y letras. El griego, el hebreo y el latín, los idiomas de los tiempos del Nuevo Testamento, sólo disponían de letras, algunas de las cuales también tenían que servir de números. En griego, la "A", la primera letra del alfabeto, también era el 1. En latín, la I mayúscula servía de 1. Y así sucesivamente.
Mucha gente ha supuesto que el significado del número 666 debe obtenerse al calcular el valor numérico de las letras del nombre de alguien.
Otros le han prestado poca atención al número 666, al afirmar que se lo puede aplicar a los nombres de muchas personas famosas. Pero esta conclusión es insensata, porque no se trata del nombre de cualquiera: es el número de la bestia.
Los comentaristas que creen que la bestia era Nerón nos dicen que las letras del nombre de NERON, en hebreo, sumadas, dan 666. Pero resulta arbitrario calcular su nombre en hebreo, puesto que ése no era su idioma.
Si, como ya hemos visto, la bestia con cuerpo de leopardo es un símbolo de la cristiandad romana en el peor de sus aspectos, entonces el número 666 se le tiene que aplicar de alguna manera. El número le corresponde a un hombre, dice nuestro texto; y en Daniel 7 la Iglesia de Roma aparece como un cuerno con "ojos como los de un hombre, y una boca que decía grandes cosas". En 2 Tesalonicenses 2: 3 se nos habla del "hombre impío".
El latín es el idioma oficial de la Iglesia Católica. El papa, en la teología católica, representa a toda la iglesia. Uno de los títulos del papa es Vicarius Filii Dei, o sea, Vicario del Hijo de Dios. En respuesta a la pregunta de un lector, el periódico católico Our Sunday Visitor [Nuestro visitante dominical], del 18 de abril de 1915, contestó: "Las letras grabadas en la mitra del papa son éstas: Vicarius Filii Dei, que en latín quiere decir Vicario del Hijo de Dios. Los católicos sostenemos que la iglesia, que es una sociedad visible, debe tener una cabeza visible".
El valor numérico de este título, si se usa el valor numérico de las letras latinas (números romanos), es fácil de calcular (de acuerdo con la opinión del Visitor).

V     5                 F  0              D  500
I      1                 I    1              E     0
C 100                 L 50              I      1
A    0                 I    1
R    0                 I    1
I      1
U    5
S    0

VICARIUS FILII DEI: Total en números romanos: 666
Aquí podría estar el verdadero significado de 666. Pero puesto que a) no hay certeza absoluta en cuanto al carácter oficial de este título, y b) las Escrituras no dicen realmente que 666 debe ser calculado sobre la base del valor numérico de las letras de un nombre, busquemos otras posibilidades.
En Apocalipsis 171a bestia aparece vinculada con la ramera llamada "Babilonia". El número 6 y sus múltiplos: como 12, 36, 60 Y 600, eran muy significativos para la antigua Babilonia. El 60 le correspondía a Anu y Marduk, sus dioses supremos en diferentes épocas. Un amuleto popular que usaban los sacerdotes de Babilonia contenía este misterioso conglomerado de números distribuidos en un cuadrado que sumaban 666


1     32    34    3       35     6
30    8     27   28      11     7
20   24    15   16     13     23
19   17    21   22     18     14
10   26   12    9       29     25
31   4      2    33      5      36


Sume estos números con la calculadora de su bolsillo, cada línea horizontal y verticalmente, y verá que resultado le da. Después sume los resultados de las 6 líneas verticales y las 6 horizontales y vea qué resultado le da.

Este amuleto nos demuestra que el número 666 era sumamente importante para la religión de la antigua Babilonia. Y aquí hay algo más. El dios Ningiszida de la Babilonia de antaño, cuya liturgia se supone que favorecía las relaciones sexuales con el fin de fomentar la reproducción, estaba representado por dos serpientes entrelazadas seis veces entre sí..
Hagamos la prueba con otro enfoque, y pidámosle al Señor "inteligencia" y "sabiduría".
El número más notable del Apocalipsis es el siete. Hay siete iglesias, siete trompetas y así sucesivamente. El siete es también el número del sábado, el día de reposo del Señor, el séptimo día de la semana, que Dios eligió para recordarnos "al que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de aguas" (Apocalipsis 14: 7). Los santos de Dios de los últimos días adoran al Creador y guardan sus mandamientos. Deben ser la gente del séptimo día.
De manera que el siete es un número que honra a Dios.

El número 666 es "la cifra de un hombre". Así se puede traducir la frase griega original, pero también: "la cifra (o el número) del hombre (de la humanidad)". El sex to día, el viernes, es el día cuando el hombre fue creado. ¿No podría ser, entonces, que el número 666, con sus tres seis, señalara al hombre concentrado en sí mismo, en su propia manera de hacer las cosas, en su propia creatividad, tal como el rey de Babilonia, Nabucodonosor, que se jactaba de su propia actividad en una actitud de desafío y de desprecio por la verdadera Fuente de toda creatividad? (Véase Daniel 4: 26.)
En contraste con esto, el día culminante de la creación es el séptimo día, cuando Dios se deleita en sus obras (Exodo 31: 17) e invita al hombre a participar de su regocijo (Isaías 58: 13, 14); cuando Dios descansa (Génesis 2: 2) y el hombre entra en el reposo de su Señor (Hebreos 4: 10).
El profesor Neall, con quien nos relacionamos en los temas anteriores, ha discutido este interesante concepto:
El seis es legítimo cuando nos conduce al siete; representa al hombre en la primera tarde de su existencia listo para entrar en la celebración del poder creador de Dios. La gloria de la criatura es legítima si conduce a la gloria de Dios. Seiscientos sesenta y seis, no obstante, representa el rechazamiento por parte del hombre de avanzar hacia el siete, para darle gloria a Dios como Creador y Redentor. Representa la fijación del hombre en sí mismo, la búsqueda de su gloria en sí mismo y en sus propias creaciones. Habla de la plenitud de la creación y de todos los poderes creativos sin Dios: el hábito de mantenerse alejado de Dios. Demuestra que el hombre irregenerado es persistentemente malo. La bestia de Apocalipsis 13 representa al hombre que ejerce su soberanía aparte de Dios, al hombre conformado a la imagen de la bestia en vez de serio a la imagen de Dios. El hombre, separado de Dios, se convierte en bestial, en demoníaco. . . La marca de la bestia, por lo tanto, es un rechazamiento de la soberanía de Dios, el principio sabático que tiene como fin animar al hombre a buscar su dignidad no en sí mismo o en la naturaleza, sino en la comunión con Dios y en la participación de su reposo. El sábado es lo que distingue a la criatura del Creador, pues pone de manifiesto quién merece adoración y quién no. El sábado demuestra la soberanía de Dios y la dependencia del hombre. El número seiscientos sesenta y seis, en cambio, simboliza la adoración de la criatura en vez del Creador.

A la luz de esta interpretación, la observancia coercitiva del domingo, definidamente vinculada con la determinación de adorar a Dios a nuestro modo a pesar del ministerio de Cristo en nuestro favor en el tiempo del fin, en el Santuario celestial, y de los Diez Mandamientos que están junto a El, constituye la marca de la bestia.