¿Cómo eran los libros sellados en los tiempos bíblicos?


Algunos rollos (libros) de los tiempos bíblicos eran de una especie de cuero llamado pergamino, pero la mayor parte eran de papiro. Este era un papel tosco fabricado en Egipto con tiras del tallo de una planta que se llamaba precisamente papiro. (La palabra castellana "papel" en realidad deriva de papiro.) Dos capas de esas tiras, del tamaño de una página, se colocaban cruzadas entre sí; después se las humedecía y se las golpeaba con una especie de martillo hasta que se adherían; luego se las secaba. (Véase la página 103.) Una hoja bastaba para una carta. Para documentos más extensos se unían en tiras varias páginas; estas tiras a veces llegaban a los diez metros. Cuando se las enrollaba, formaban un rollo.

Documentos importantes de diversas clases se sellaban a menudo para impedir que gente no autorizada los abriera y los leyera. En el caso de un rollo, se le ataba un cordón alrededor, se colocaba una porción de arcilla húmeda sobre el cordón, y se estampaba un sello sobre la arcilla. Tanto el sello propiamente dicho como la arcilla sellada se conocían con el nombre de sello. Lo mismo ocurre en castellano hoy. Cuando la arcilla se secaba, era imposible retirarla sin romper el sello. A veces se usaba cera en lugar de arcilla. En jeremías 32 encontramos una historia interesante relativa al sellamiento de un contrato.

Las personas, los funcionarios del gobierno y los establecimientos comerciales usaban sellos, que ostentaban el nombre del dueño y a veces aparecían en ellos dioses paganos y animales extraños. Cada sello era la señal distintiva del dueño y servía de firma.
Algunos documentos como testamentos, decretos de divorcio, contratos, pactos y otros, podían recibir varios sellos. En Nehemías 10 se nos habla de un pacto que tenía más de ochenta sellos.