La Bestia que sube de la tierra
(Apocalípsis 13:11-18)
Dr. Alberto Treiyer
Teólogo



A diferencia de las otras bestias que subían de mares en tempestad (Dan 7), y que revelaban regímenes intolerantes y compulsivos (Apoc 13:1ss), la bestia que sube luego de los 1260 días-años lo hace sobre un suelo calmo. No se describen ni confrontaciones ni persecución hasta el final de su dominio, cuando el gobierno así representado comienza a hablar ya no como un animal pacífico, sino como dragón.

Cordero: símbolo de libertad
El reino de Cristo está representado por un Cordero. La nación así representada debía reflejar, en gran medida, los principios de libertad que emanan del evangelio. “Si el Hijo os liberta, seréis realmente libres” (Jn 8:36). “La verdad os libertará” (v. 32), dijo el Señor quien también declaró ser “la verdad” (Jn 14:6). No se trata, pues, de un búfalo, sino de un reino que se asemeja al del Señor. (Recomiendo leer del Conflicto de los Siglos, el capítulo titulado: América, tierra de libertad; y luego, Los Estados Unidos en la Profecía).

Esta noción de libertad se ve reforzada en la visión del capítulo anterior donde, luego también de los 1260 días-años de opresión, “la tierra ayudó a la mujer. La tierra abrió su boca y sorbió el río que el dragón había arrojado de su boca” (Apoc 12:15-16). Ninguna nación de la tierra se caracterizó tanto por los principios de libertad como la de los EE.UU., algo que históricamente es reconocido universalmente.

El dragón la mimetiza para engañar y destruir.
No obstante, el dragón logra finalmente mimetizarla, para usarla como carátula benigna y camuflar más fácilmente sus verdaderas intenciones. Hoy se sabe que una nación o naciones pueden vanagloriarse de libertad, mientras la restringen para con ciertos individuos o instituciones que no entran dentro de los acuerdos pactados. La discriminación no se ha extinguido del todo de la tierra, y esta profecía dice que se incrementará. No será una discriminación racial, sino religiosa (Apoc 13:16-17).

¿Cómo logra transformar el dragón al reino que tiene la apariencia del reino de Cristo? Mediante engaño, como de costumbre (Jn 8:44). A través de grandes milagros, inclusive mediante un falso pentecostés (Apoc 13:13-14). Su seducción es tal que consigue hacerla restaurar la autoridad de la bestia anterior que había recibido el golpe de muerte (v. 12,14).

Detrás de todo el escenario se ve al dragón buscando recibir el homenaje que se le negó en el cielo, y que en la tierra lo obtiene a través de instrumentos y autoridades suyos. No es necesario hablar de su cumplimiento actual, ya que por todos lados se ve su cumplimiento en la búsqueda univrsal de manifestaciones sobrenaturales que involucran, inclusive, a prácticamente todas las iglesias y religiones.

Una vez que la nación-cordero cae en la trampa de pactar con la bestia anterior (EE.UU. con Roma; el protestantismo con el papado), la induce a obrar de nuevo en forma intolerante y asesina (Apoc 13:15). Cuando esto ocurra, se habrá llegado al final de su carrera. El Señor le quitará su dominio.

La imagen y la marca de la bestia.
La marca de la bestia es el símbolo de su autoridad. Siendo que el domingo como día de reposo descansa únicamente en la autoridad del papado, e implica una abierta negación a los mandamientos de Dios—en especial el cuarto que dice que el sábado es el verdadero día de reposo—nosotros hemos considerado desde el principio que esa sería la marca de la bestia por la que llevaría al mundo a rebelarse contra Dios y su ley (Apoc 12:17; 14:9-12).

Llama la atención el método de opresión que la imagen de la bestia (unión de Iglesia y Estado reestablecida), ejercería. Para dar la impresión de que su imagen sigue siendo de libertad, no saca el revólver y ultima de una vez al que se le opone. Lo priva de sus necesidades elementales para sobrevivir, para obligarlo a entregarse o morirse de hambre por propia elección.

Este hecho me hace ver que las autoridades civiles y religiosas se unirán pretendiendo, como lo está haciendo en especial el papado ahora, garantizar la libertad religiosa. Pero al ser mayoría, no se preocuparán de la minoría fiel y observadora de los mandamientos, y a la que buscarán ahogar o hacer desaparecer de hambre. En otras palabras, se trataria del principio de no permitir comprar ni vender, a menos que se acepten los principios de las mayorías, una manera extraordinaria e inteligente de opresión que parezca no serlo.

Los EE.UU. de América son los que más se han estado destacando en las últimas décadas por usar este sistema de opresión. Impidiendo o trabando el libre comercio con Rusia hizo que cayese su sistema monetario y cambiase el cuadro político de Moscú. Así también intervino en Nicaragua, Haití, Cuba, etc. Es el estilo característico actual de los EE.UU. para evitar aparecer como agresores.

El nombre y el número de su nombre.
Todo ha sido extraordinario hasta aquí en las lecciones de este trimestre. Nos toca ahora, lamentablemente, destacar algunos puntos que no se tuvieron en cuenta en la discusión del nombre y del número de la bestia. Con esto no niego en absoluto el valor del folleto y la honestidad de su autor quien, por su parte, no hace otra cosa que transmitir las observaciones que encontró en otros autores de nuestra denominación. En una conversación personal que tuve con él hace poco más de dos meses pude entender que su preocupación principal es la tendencia de algunos en hacer de esa interpretación el caballito de batalla—el punto esencial—para atacar a la Iglesia Católica. En todo caso el nombre es uno de entre varios aspectos que corresponde resaltar, no necesariamente lo principal.

Siendo que ya he tratado por internet ampliamente este punto, no entraré en detalles. Mi testimonio inicial es que el título Vicarivs Filii Dei es el que más se ajusta al contexto exegético y teológico del texto en consideración. Paso a responder a las observaciones dadas en la lección de esta semana.


Respuesta a las objeciones de la lección referente al título
Vicarivs Filii Dei

a) Se han ofrecido muchas sugerencias para explicar el significado del número 666.

Respuesta: Todas las otras sugerencias se eliminan cuando se tiene en cuenta que el título o nombre de la bestia debe ser blasfemo y corresponder al papado, según el resto de las especificaciones de la visión (Apoc 13:1,5-6; 17:3). De entre todos los títulos blasfemos del papado, uno sumaría en sus letras 666.

b) La Biblia no dice explícitamente que el número es la suma del valor numérico de las letras que forman un nombre.

Respuesta: Eso es querer hacerle decir al texto lo que no dice explícitamente. La traducción, “el número de la humanidad”, es forzada, por no decir un invento para evitar tener que buscar un nombre que contenga el número. No se trata del nombre de todos los seres humanos, sino de la bestia que posee características humanas (véase Dan 7:8: “tenía ojos como de hombre...”). En otras palabras, el hecho de tratarse de una bestia simbólica no debe llevarnos a creer que no se trata de una institución de hombres. ¿Acaso el revelador se propuso hablarnos de un símbolo que no tiene nombre?

En los días de Juan, el número de su nombre significaba sumar el valor numérico de las letras que forman un nombre (gematría). Véase P. Prigent, L’Apocalypse de Saint Jean (Delachaux & Niestlé, Lausanne, 1981), 214-215. Este autor busca también un significado simbólico, pero termina admitiendo que toda búsqueda de un símbolo del número “no prohibe de ninguna manera buscar y encontrar un nombre que equivalga numéricamente a 666”.

c) Cita la propuesta de algunos autores nuestros modernos de asociar el número al sexto día (la creación del hombre), con un valor puramente simbólico.

Respuesta: El problema de los autores que se afanan tanto por encontrar un significado simbólico (algo que no está mal en sí si se lo presenta como elemento adicional que enriquezca la comprensión del pasaje), es que. se preocupan tanto por el significado del número que se olvidan del nombre mismo. Casualmente, se identifica al papado con el primer día, no con el sexto. A menos que se trate de musulmanes que asisten a la mezquita los viernes en especial.

d) No es claro que el título sea oficial.

Respuesta: ¿Qué se entiende por oficial? Si no hubiera sido un título reconocido por la Iglesia Católica, los intérpretes protestantes que salieron de ella no lo hubieran reconocido. Recordemos que una de las reglas que extrajeron de Apoc 13 para identificar el nombre, es que debe ser un título reconocido por la entidad representada, el papado.

En Corpus Iuris Canonici de 1879, Decretun Magistri Gratiani, reconocen al papa como Petrus in terris uicarius Filii Dei esse uidetur constitutus...”

En lugar de aceptar pasivamente la negación dubitativa católica en este aspecto (nunca lo negaron en forma categórica que sepa), sería mejor que nos esforzáramos para enconrar más evidencias históricas, como lo hemos hecho en relación con las fechas y otras cosas más que se ha procurado también negar en la identificación del papado.

e) “Los que insisten en contar el valor numérico de las letras confrontan el problema de decidir qué idioma usarán. Como el texto no identifica ningún idioma, la selección de uno específico sería algo arbitrario”.

Respuesta: Los protestantes respondieron ya en el S. XVII a esta pregunta. Es obvio que el nombre debe buscárselo en el idioma oficial del reino representado, en este caso, el del papado, que es el latín; no en un idioma que no lo caracteriza.

f) Hay un temor de que se use una identificación tan directa al papado romano, por nombre, para atacar a otra iglesia.

Respuesta: La prudencia es necesaria, pero debemos recordar que los profetas se referían en forma directa a quienes les daban los mensajes. “Tú eres aquel hombre”. Debemos estar listos, a la hora de la verdad, para poder expresarnos con claridad sobre la identificación del poder así representado, tal como lo han estado haciendo las lecciones de la Esc. Sabática que hemos estado estudiando.

g) El futuro nos ayudará a aclarar el significado.

Respuesta: ¿Será? En lo personal, no necesito esperar otra interpretación. A Jesús se lo acusó de blasfemo porque se declaró “Hijo de Dios” (Juan 5:18; 10:36). Es llamativo que Juan mismo lo haya registrado. ¿No hay ya una pista allí que nos lleve a buscar en la pretensión de su presunto vicario una característica blasfema, por no ser ni el Hijo de Dios, ni su vicario?

Así como la marca es el domingo, y no debemos esperar para el futuro para saber de qué se tratará; así también referente al nombre y número del nombre de la bestia. Podemos saberlo ya.

h) No aparece en la tiara papal.

Respuesta: ¿Quién dijo que debía aparecer en la tiara o corona papal? Los protestantes no arguyeron sobre esa base. Si nosotros lo hicimos, fue porque una revista católica así lo declaró. ¿De dónde sacaron eso? ¿Lo inventaron? Recordemos que han habido varias coronas papales, aunque no nos corresponde abocarnos a la tarea de averiguar si ese título aparece o apareció en alguna de ellas, ya que no es necesario. Los títulos reconocidos del papado son numerosos, sin que necesariamente aparezcan, cada uno, en cada corona.

Conclusión
El verdadero Hijo de Dios se declaró “Señor del sábado” (Mar 2:28; cf. Isa 58:13). Otro que pretende ser su vicarivs Filii Dei antepuso un sábado espúreo, el domingo, pretendiendo tener la misma autoridad del Hijo de Dios. ¿Con cuál de estos dos nombres nos identificaremos?

Por un lado, los 144.000 tienen el nombre del Padre y del Cordero en sus frentes (Apoc 14:1). Son templos del Espíritu Santo, ya que donde el Señor desciende con su gloria, allí pone su nombre, su sello (1 Rey 8:29).

El papado, en cambio, blasfema contra el “nombre de Dios y su templo” (el lugar donde Dios pone su nombre), procurando quitar el nombre de Dios que se halla en el templo, más específicamente en los diez mandamientos, y más definidamente aún en el cuarto mandamiento, el del sábado (Ex 20:8-11; véase Lev 22:31-32; Dan 7:25).

Prefiero invocar el nombre del Señor y recibir su sello, su nombre. No permitiré que ninguna autoridad terrenal me imponga la marca, ni el nombre, ni el número de su nombre sobre mi (Apoc 14:9-11).