El Príncipe del ejército celestial

 

Pr. Angel Manuel Rodríguez
Doctor en Teología

 

Daniel 7 introdujo al Mesías como una figura real que heredará el reino de Dios y lo compartirá con su pueblo. Ahora Daniel 8 presenta al Mesías como un sumo sacerdote ministrando en favor del pueblo de Dios en el santuario celestial. Los dos cuadros se complementan mutuamente y proveen una descripción más completa de la naturaleza y obra compleja del Mesías prometido. El mensaje básico es el mismo: el Mesías obra, como rey y sacerdote, en favor del pueblo de Dios; y saldrá victorioso sobre todos los poderes malignos, terminando así con el conflicto entre el bien y el mal. Siendo que Daniel 8 enfatiza el papel sacerdotal del Mesías, la visión usa imágenes y terminología tomadas del santuario israelita para comunicar su mensaje.

Perspectiva histórica: Medo-Persia y Grecia

Daniel tuvo la visión en el año tercero del reinado del rey Belsasar" (Dan. 8:1). Los comentaristas han usado registros históricos antiguos para identificar ese año como el 548/547 a. C. El profeta recibió la visión unos dos años después de la que se registra en Daniel 7 (550/549 a. C.), y nueve años antes que ocurrieran los eventos registrados en Daniel 9 (539 a. C.) Es interesante que haya un período de unos 53 años entre el momento en que Daniel recibió la interpretación del sueño del rey (capítulo 2; 603 a. C.) y la visión del capítulo 7.

El año 547 a. C. trajo consigo cambios significativos en la historia del antiguo Cercano Oriente. Babilonia estaba declinando como imperio mundial y surgía un sistema político más poderoso: el imperio medo-persa. Los medos, mencionados por primera vez en registros históricos fechados hacia los años 858-824 a. C., habitaron áreas del noroeste de irán, que actualmente incluyen a Azerbayán y Kurdistán. Probablemente fue alrededor del 621 a. C. cuando Ciaxares logró unir las tribus medas en un reino suficientemente poderoso para resistir a los ejércitos asirlos. De hecho, ellos se aliaron con los ejércitos babilónicos contra el imperio asirlo, y de esa forma lo vencieron. Su hijo, Astiages, un gobernante débil, sucedió a Ciaxares.

Los persas probablemente residían en el sur de Irán. La falta de información histórica no nos permite recuperar la historia temprana del reino persa. Los especialistas en el antiguo Cercano Oriente concuerdan en que el surgimiento de Ciro 11 como rey (559 a. C.) hizo de los persas un reino influyente y poderoso. Parece que hasta entonces los persas habían estado bajo el control de los medos. Ciro II se casó con la hija de Astiages y al parecer estuvo interesado en apoderarse del imperio medo. Las tensiones entre él y Astiages aumentaron y finalmente él se rebeló en su contra en 550 a. C. Aunque era superado en número por los medos, el ejército de Ciro ganó -al menos parcialmente-, porque muchos de los soldados medos desertaron. De esa forma surgió el imperio medo-persa bajo uno de los reyes más capaces del antiguo Cercano Oriente.

Daniel 8 representa a este nuevo imperio mediante un carnero con dos cuernos, los cuales simbolizan sus dos principales facciones: los medos y los persas. Uno de los cuernos era más alto que el otro, sugiriendo que uno de los reinos (Persia), era más poderoso que el otro (Media). Una vez que Ciro venció a Astiages, dirigió su atención contra Lidia hacia el norte, conquistándola en el 547 a. C., el año cuando Daniel tuvo la visión descrita en el capítulo 8. Al controlar el norte, Ciro estaba listo para controlar el oeste (Babilonia), sin estar preocupado por un ataque del norte. Por lo tanto, "la conquista estratégica de Babilonia por parte de Ciro comenzó con su campaña contra Lidia" en el 547 a.C. La visión aquí no incluye un símbolo para el imperio babilónico, porque desde la perspectiva de Dios ese reino ya estaba en proceso de derrumbarse. Otra posible razón para no incluir una referencia a Babilonia puede encontrarse en el período mencionado en la profecía (los 2300 días) que, como veremos, comenzarían a contar desde el tiempo del imperio medo-persa.

El imperio medo-persa conquistó hacia el norte (Lidia), el poniente (Babilonia) y el sur (Egipto; Dan. 8:4). El hijo de Ciro, Cambises, tomó Egipto en 525 a. C. Para entonces los "persas ya no tenían vecinos en el Medio Oriente: los antiguos reinos de Media, Lidia, Babilonia y Egipto fueron transformados en satrapías administradas por los persas".

Ningún reino humano ha perdurado para siempre, y el medo-persa no fue la excepción. Durante el transcurso de los siglos V y IV a. C., el imperio enfrentó serios conflictos internos y dinásticos. Cuando apareció Alejandro Magno como líder y rey griego, el destino del imperio medo- persa quedó decidido. Luchó fuertemente para sobrevivir, impidiendo que Alejandro obtuviera victorias fáciles, pero éste salió victorioso y mató al "carnero" (Dan. 8:7).

El cuerno prominente sobre la cabeza del macho cabrío en Daniel 8:5 representa a Alejandro Magno (vers. 2 1). En 12 años y ocho meses él creó un imperio mundial cuya influencia todavía perdura en las sociedades occidentales. Alejandro "sacó al mundo civilizado de un carril y lo puso en otro; él comenzó una nueva época; ya nada sería igual. Expandió grandemente los límites del conocimiento y del esfuerzo humano, y les dio a la ciencia y la civilización griegas un campo de acción y una oportunidad que nunca habían tenido". Alejandro tenía alrededor de 33 años cuando murió, en Junio del 323 a.C., "estando en su mayor fuerza", sin tener un sucesor y dejando tras sí un enorme imperio sin líder. El imperio pronto se dividió en muchos estados separados que las luchas internas redujeron a cuatro principales. Casandro controló Macedonia, Lisimaco tomó Tracia y partes de Asia Menor, Seleuco gobernó sobre Siria y Babilonia, y Egipto quedó bajo el poder de Tolomeo. ¡La profecía se estaba cumpliendo con asombrosa exactitud!

El cuerno pequeño

El hecho de que el lenguaje usado para describir al cuerno pequeño en Daniel 8 hace eco del que se usa con los poderes mundiales previos, sugiere que el cuerno pequeño representa un nuevo imperio. Un par de ejemplos ilustrarán el punto. El texto describe la expansión política de los imperios medo-persa y griego, y lo mismo se aplica al cuerno pequeño (Dan. 8:9). Además, así como el imperio medo-persa "se engrandecía" (vers. 4) y el imperio griego "se engrandeció sobremanera" (vers. 8), así también el cuerno pequeño "creció mucho" (traducción literal, "creció o llegó a ser excesivamente grande"). Notamos un efecto de crescendo en la descripción del poder logrado por estos diferentes imperios, cada uno siendo más poderoso que el anterior, y el último alcanzando una grandeza sin igual.

El pasaje describe el origen del cuerno pequeño de una manera interesante: "Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño" (vers. 9). ¿Qué significa eso? El versículo anterior terminó diciendo: "En su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos de la tierra". Lo que antecede inmediatamente a la frase "de uno de ellos" es los cuatro vientos", no necesariamente los cuatro cuernos, una interpretación que es confirmada por la gramática del texto. En hebreo los sustantivos y los pronombres tienen género, y la concordancia de ellos ayuda al intérprete a entender la relación entre los sustantivos y pronombres. Así ocurre en este caso particular: "De uno [femenino] de ellos [masculino]" sólo puede referirse a la frase anterior, los cuatro vientos [femenino] del cielo [masculino]". El cuerno pequeño surge de uno de los cuatro vientos del cielo. Según Daniel 7:2, "los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar" de donde subieron las cuatro bestias. Estos mismos vientos son el origen del cuerno pequeño, y por implicación lo asocian con una de las bestias que suben del mar.

Una comparación del cuerno pequeño mencionado en Daniel 7 con el cuerno de Daniel 8 revela suficientes paralelismos para demostrar que ambos designan básicamente el mismo poder. Por ejemplo, el símbolo es el mismo: un cuerno; al principio el cuerno es pequeño pero luego se hace grande (Dan. 7:8, 20; 8:9); en ambos casos el cuerno es un poder perseguidor que ataca al pueblo de Dios (Dan. 7:21, 25, 27; 8:10, 24); se exalta a sí mismo (Dan. 7:8, 11, 20, 25; 8:10-12, 25); es un poder contrario a Dios, que aparece en el clímax de la visión (Dan. 7:8, 9, 21, 22, 25, 26; 8: 12-14, 25); su actividad se extiende hasta el tiempo del fin (Dan. 7:25, 26; 8:17, 19); y es destruido sobrenaturalmente (Dan. 7:11, 26; 8:25). Es difícil negar que los dos cuernos representan el mismo poder.

La diferencia significativa es que en Daniel 7 el cuerno pequeño -que representa a la Roma papal- surge de la cabeza de una bestia terrible que representa a la Roma pagana, mientras que en Daniel 8 el cuerno pequeño representa tanto a la bestia como al cuerno. Una parte del todo (el cuerno) simboliza al todo (la cuarta bestia de Daniel 7). Encontramos apoyo para esta conclusión en el hecho que en Daniel 8 el cuerno pequeño participa en una conquista - crece hacia el sur (Egipto), el oriente (Siria) y hacia la tierra gloriosa (Israel) -, representando la actividad de la Roma pagana (Dan. 8:9). Pero también se engrandece contra el cielo (una expansión vertical contra el pueblo de Dios y el papel del Príncipe en el templo celestial): la obra de la Roma papal (vers. 10-12). Este cuerno incorpora la actividad de la bestia y su cuerno descrita en Daniel 7. Quizá la razón por la que Daniel 8 no menciona a la bestia espantosa es porque los animales usados para representar a los reinos (el carnero y el macho cabrío) son animales limpios, mientras que una bestia como ésa sería considerada inmunda. Eso habría distorsionado la conexión entre la visión y el santuario.

Ideas y conceptos levíticos en Daniel 8

Daniel 8 no sólo describe el surgimiento y caída de los reinos, sino también lo que Dios está haciendo para beneficio de su pueblo, y cómo el cuerno pequeño se opone a esa obra de redención. Por consiguiente, en la visión encontramos imágenes y terminología empleada en los servicios del santuario para describir la obra de Dios por su pueblo, así como también terminología militar aplicada a lo que el cuerno hace. Algunos ejemplos aclararán lo que estamos diciendo.

Ya hemos mencionado que los símbolos del carnero y el macho cabrío eran animales limpios usados como víctimas para los sacrificios en los servicios del santuario. Notemos también que se emplean dos términos para referirse al templo: "el lugar de su santuario [miqdash] " (Dan. 8:1 l), y "santuario [qodesh] " (vers. 13). La conexión [de ambos términos] con el santuario y sus servicios difícilmente podría ser más explícita. El pasaje llama "santo" a un ángel (vers. 13). Sólo los santos podían oficiar en el santuario. De hecho, el concepto de "santidad" es de importancia capital en los servicios del santuario, y una responsabilidad sacerdotal era distinguir entre lo santo y lo profano (Lev. 10: 10). El término "ejércitos,' (Dan. 8: 11) aparece en el contexto del santuario así como también en el de la guerra. La Escritura lo usa para designar a un grupo de guerreros (2 Crón. 26:11- 15), y los levitas, al igual que un ejército, estaban encargados de proteger la santidad del santuario (Núm. 3:23, 30; 8:24, 25). Estos últimos debían detener a cualquier costo a toda persona que intentara violar la santidad del tabernáculo (Núm. 1:51).

Otros términos usados en el contexto del santuario son: "cuerno" (Dan. 8:9), que nos recuerda los cuernos del altar (Éxo. 27:2; 29:12); "verdad" (Dan. 8:12), que en Malaquías 2:6 se refiere a la instrucción dada por el sacerdote al pueblo; y "prevaricación" (Dan. 8:12), mencionado en Levítico 16:16 entre los pecados que el Señor estaba presto para expiar durante el Día de la Expiación. De particular importancia es el término "el continuo" (Dan. 8:11; erróneamente traducido "continuo sacrificio") usado en el santuario para designar la obra continua/diaria del sacerdote. El Antiguo Testamento lo emplea en conjunción con el holocausto (Éxo. 29:42), el "pan de la proposición" (Éxo. 25:30), el fuego de las lámparas (Éxo. 27:20), la ofrenda del incienso (Éxo. 30:8), etc. En otras palabras, el término designaba las diferentes actividades realizadas continuamente por el sacerdote en el santuario. Éstas incluían los ritos que se hacían tanto en el atrio como en el lugar santo del santuario. El término nunca se aplicaba a la obra del sumo sacerdote en el lugar santísimo. "Continuo" (Heb. tamid) especificaba la obra de mediación e intercesión diaria/continua del sacerdote en el santuario a favor de su pueblo. Daniel 8:14 se refiere al ser-vicio anual a través del verbo "purificar/vindicar" (Heb. mitsdaq), que la Escritura también emplea en el contexto del santuario (véase el siguiente capítulo).

El título "príncipe de los ejércitos" también es importante en el contexto del santuario. El "ejército/hueste" mencionado aquí es el celestial, y este Príncipe está a cargo de él (Dan. 8: 11). El término "príncipe" generalmente se refiere a un líder militar o de la realeza (1 Sam. 17:52; Jer. 26:11), pero puede también señalar a los sumos sacerdotes (1 Crón. 24:5; Esd. 8:24). En Daniel 8 el título "Príncipe" combina las ideas de realeza y liderazgo con las funciones sacerdotales. De hecho, el pasaje enfatiza la función sacerdotal del Príncipe porque él se halla realizando los servicios diarios a favor de su pueblo. ¿Quién es el Príncipe de los ejércitos celestiales? El título completo aparece en Josué 5:13-15 para designar a un ser celestial igualado al Señor mismo (Jos. 6:2). Nosotros los cristianos lo identificamos como el Hijo de Dios.

Es realmente asombroso encontrar en Daniel 8 tanta terminología relacionada con el santuario. Su uso indica una conexión entre el capítulo y los servicios del santuario. Por lo tanto, debiéramos emplear pasajes relacionados con el santuario y sus servicios para clarificar lo que Daniel busca comunicar. El profeta presupone que sus lectores están relacionados con tales pasajes.

La obra del cuerno pequeño

La terminología relacionada con el santuario no sólo clarifica lo que Dios está haciendo por su pueblo a través del "Príncipe de los ejércitos", sino también la naturaleza y obra del cuerno pequeño: básicamente, un poder anti santuario que se opone a la obra sacerdotal del Príncipe, ataca al santuario y al Príncipe en un esfuerzo por usurpar su obra sacerdotal. Las ideas e imágenes militares del santuario terrenal se combinan para describir la ofensiva del cuerno pequeño. Al comienzo de la lucha el cuerno pequeño con frontó al "ejército", que, al igual que los levitas del Antiguo Testamento, protegían la santidad del santuario celestial. El cuerno pequeño fue capaz de vencer a "parte" del ejército, abriendo una brecha que le permitió seguir tras el Príncipe. Pero el cuerno pequeño sólo pudo usurpar la obra del Príncipe -"por él fue quitado el continuo" (Dan. 8:11) -, y en un acto de "prevaricación" colocó o instaló a su propio "ejército" sobre o en contra del continuo (vers. 12). La verdad del santuario fue rechazada y echada por tierra. Esta vívida descripción del daño causado por el cuerno pequeño halló su cumplimiento en la apostasía de la iglesia cristiana anunciada por Pablo (2 Tes. 2:4-12), resultando en la remoción de Cristo como nuestro único y exclusivo Mediador ante el Padre, y en la introducción dentro de la iglesia cristiana de muchas otras figuras mediadoras entre Dios y la iglesia creyente (e.g., un sistema sacerdotal humano, las almas de los apóstoles y de los mártires, María y el sacrificio de la eucaristía). La iglesia se consideró a sí misma como el santuario celestial y el sistema sacerdotal llegó a considerarse el único instrumento de la dispensación de la gracia a la humanidad.

La obra del Príncipe

El hecho de que el cuerno pequeño usurpó el papel del Príncipe y estableció un sistema sacerdotal falso no significa que la obra del Príncipe/Sacerdote celestial terminó. Simplemente quedó oscurecida. Quienes se consagran a él siguen disfrutando de su mediación en el santuario celestial, un proceso descrito por Daniel en términos de la obra diaria del sacerdote en el lugar santo del santuario terrenal. Pero el sumo sacerdote también realizaba un servicio anual y Daniel lo usó para referirse a lo que el Príncipe hizo poco antes de la destrucción del cuerno pequeño y el establecimiento del reino de Dios. Una vez al año el santuario terrenal era purificado y, de acuerdo con Daniel 8:14, al final de los 2300 días/años comenzaría una purificación cósmica conducente a, la salvación del pueblo de Dios y a la destrucción del cuerno pequeño.

La pregunta y la respuesta

La visión se convierte ahora en una audición; es decir, el profeta oye a Dios revelando algo. Él escucha una conversación entre dos seres celestiales, que involucra el asunto del tiempo. Se trata de una pregunta seguida por su respuesta: "¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?" (Dan. 8:13). Permítame compartir una traducción más literal: "¿Hasta cuándo la visión, el continuo, y la rebelión causando desolación para entregar al santuario y al ejército para ser pisoteados?"

"Hasta cuándo" pone el énfasis en el punto final del período y de lo que sigue. Así que la pregunta trata del momento cuando la visión termina, una conclusión que es apoyada por la forma de la respuesta: "Hasta... entonces" (vers. 14). Note que las palabras "del" y "sacrificio" no aparecen en el texto hebreo original. La pregunta está estructurada de la siguiente forma:

"¿Hasta cuándo la visión,

el continuo,

la rebelión causando desolación

para entregar al santuario y al ejército

para ser pisoteados?"

El término "visión" se refiere a toda la visión de Daniel 8, comenzando con el carnero y terminando con la usurpación del cuerno pequeño (véase Daniel 8:1). La pregunta clarifica que la visión" es la que trata de la obra sacerdotal del Príncipe ("el continuo") y el plan malvado del cuerno pequeño ("la prevaricación"). La pregunta no es sobre cuánto tiempo el cuerno pequeño profanará el santuario, sino sobre cuándo se cumplirá todo el contenido de la visión. La respuesta indica que el cumplimiento de toda la visión tomará 2300 días/años. Al final de ese período la usurpación del cuerno pequeño de la obra sacerdotal del Mesías llegará a su fin con el día escatológico de la expiación.

Las 2300 tardes y mañanas

Las versiones griegas y latinas de la Biblia han interpretado las 2300 tardes y mañanas como "días". Ellas dicen: "Dos mil trescientos días, tardes y mañanas". Esto es entendible porque la frase "tardes y mañanas" designa a un día completo en el Antiguo Testamento (véase Gén. 1:15-31). Siendo éste el caso, tenemos que tomar a los 2300 días contextualmente como un símbolo de años. Tal como lo hemos indicado, la pregunta era cuándo se cumplirá toda la visión, la cual incluye el continuo y la prevaricación del cuerno pequeño. Esa visión se remonta hasta el tiempo del imperio medo-persa y cubre los imperios griego y romano (en sus etapas pagana y eclesiástica). La historia de estos imperios cubre mucho más que 2300 días literales. Sin lugar a dudas se trata de días proféticos que representan años.

La visión no nos da un día específico para iniciar los 2300 años, pero nos ofrece un punto de referencia general. Siendo que la visión comienza con un carnero que representa al imperio medo-persa, entonces los 2300 años inician en algún punto durante ese imperio particular. También sabemos que cuando éstos terminen comenzará el Día de la Expiación escatológico. Daniel 9 nos provee una fecha más específica para el comienzo de los 2300 años.

Debiéramos notar, además, que los paralelismos entre Daniel 7y 8 indican que el juicio en el capítulo 7y la purificación del santuario en el capítulo 8 están relacionados y señalan hacia el mismo evento final: la consumación de nuestra salvación. Una visión apocalíptica nos ayuda a entender mejor la otra visión apocalíptica. La obra que el Príncipe realiza ante Dios en el santuario celestial asegura la victoria del pueblo de Dios. Su obra de mediación no debe separarse de la muerte del Mesías predicha en Daniel 9.