El ABC de las profecías apocalípticas

 

Pr. Angel Manuel Rodríguez
Doctor en Teología

 

Daniel 2 y 7 son la columna vertebral de la profecía apocalíptica, ya que introducen su naturaleza, propósito y principales conceptos religiosos. Por lo tanto, el estudio de estos dos capítulos nos dará las claves para interpretar otras profecías apocalípticas de la Biblia. Según veremos, todas estas profecías se apegan al amplio bosquejo profético de Daniel 2 y particularmente Daniel 7. Una comparación entre los dos capítulos revela similitudes así como también diferencias, sugiriendo que el capítulo 7 amplía lo que el capítulo 2 revela previamente, Aunque el simbolismo es bastante diferente, es claro que el mensaje es fundamentalmente el mismo. [20]

Paralelismo
El estudio de Daniel 2 y 7 muestra importantes paralelos entre los dos capítulos y revela que ambos tratan el mismo asunto. La similitud más obvia es el patrón de cuatro reinos terrenales (Dan. 2:37-40; 7:17) seguidos por el reino de Dios (Dan. 2:44; 7:27). Ambas profecías presentan al tercer reino recibiendo autoridad especial (Dan. 2:39, "el cual dominará sobre toda la tierra"; 7:6, "le fue dado dominio") y describen al cuarto reino con más detalle que cualquiera de los demás (Dan. 2-40-43; 7:7, 19, 23). Ambos emplean el símbolo del "hierro" para describir al cuarto reino como un poder particularmente destructivo (Dan. 2:40; 7:7). Y ambas visiones terminan con el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra, con lo cual todo reino humano llegará a su Fin (Dan. 2:44, 45; 7:14, 27). El quinto reino difiere de los reinos terrenales en que Dios mismo lo establece y en que durará para siempre (Dan. 2:44, 45; 7:27). Siendo que ambas visiones terminan con una descripción del mismo evento glorioso -la irrupción del reino de Dios en la historia humana-, es obvio que los diferentes símbolos usados para representar a los cuatro reinos previos aluden a los mismos

Por lo tanto, los paralelismos reinos históricos en ambos capítulos. indican el uso de la recapitulación en Daniel 7, tomando a Daniel 2 como el marco de referencia básico.

La visión de Daniel 7 comienza en el mismo lugar donde se inicia el sueño de Daniel 2 -el imperio babilónico- y abarca el mismo período histórico, llevando al lector hasta el tiempo cuando Dios establece su reino sobre la tierra. El texto bíblico contiene suficientes indicadores como para concluir que Dios empleó el principio de la recapitulación al darle su revelación al profeta Daniel. Al mismo tiempo, confirma el método historicista de interpretación apocalíptica discutido en el capítulo anterior.

Cuatro reinos
Aunque Daniel 2 y 7 mencionan cuatro reinos, sólo identifican [21 ] explícitamente a uno con una nación histórica específica. Daniel le dijo al rey de Babilonia: "Tú eres aquella cabeza de oro" (Dan. 2:38). En este versículo Nabucodonosor representa al reino que gobierna: el imperio babilónico. Al contrastarlo con la plata, el oro llega a ser un símbolo apropiado para Babilonia puesto que durante el período neobabilónico el oro era 12 veces más valioso que la plata. 2 Daniel 7 describe al primer reino con la imagen de un león alado, una bestia salvaje. Jeremías comparó a los babilonios con un león que deja su guarida para destruir y con un águila que vuela rápidamente y aterroriza a las naciones (Jer. 4:7; 49:22). El paralelismo entre Daniel 2 y 7 no sólo apoya la identificación de la imagen del león con el imperio babilónico, sino también la aplicación de los mismos símbolos a los babilonios en otros libros proféticos.

El profeta define claramente en Daniel 5:28 al imperio que siguió a Babilonia cuando le anunció a Belsasar: "Tu reino [Babilonia] ha sido roto, y dado a los medos y a los persas". La referencia no es a dos reinos diferentes sino a uno, lo cual se declara explícitamente en Daniel 8:20 en la interpretación del símbolo del carnero con dos cuernos. Ese símbolo es paralelo con el oso de Daniel 7 y designa a la misma entidad histórica. El ángel interpretador le dijo a Daniel: "En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia". Un solo símbolo -el carnero -representa la unión de los medos y los persas en un reino (cf. Dan. 6:8). El nombre histórico del tercer imperio aparece en Daniel 8:2 1: Grecia. El profeta no da el nombre del cuarto imperio, pero de acuerdo con Jesús, Roma cumpliría el papel del cuarto imperio en la destrucción futura de Jerusalén en el año 70 d. C. (Mat. 24:15, 16).

El paralelismo interno de las profecías apocalípticas de Daniel, el principio de recapitulación, la identificación que hizo el ángel de algunos de los símbolos usados en las visiones, y la información hallada en otras partes de la Biblia, nos proveen una interpretación confiable de esas profecías y sirven como una guía para descifrar otras profecías similares. [22]

Nuevos elementos en Daniel 7
En Daniel 7 no sólo encontramos paralelos con también la introducción de nuevas escenas en el drama apocalíptico, que amplían nuestra comprensión de la visión divina del futuro. Estos elementos incluyen la figura y el papel del cuerno pequeño y la escena del juicio.

El cuerno pequeño
El texto nos da dos detalles importantes que nos ayudarán a identificar al cuerno pequeño con una entidad histórica concreta: primero, el momento en que se hace poderoso; segundo, su fun-ción y naturaleza.

1. Obtención del poder del cuerno pequeño. Mediante la siguiente información bíblica podemos establecer el momento histórico cuand o el cuerno pequeño comienza a ganar poder.

a. El cuerno pequeño era parte de la cuarta bestia; por lo tanto, tenía que aparecer en la historia dentro del tiempo de Roma y no antes. La bestia aún no estaba muerta cuando el cuerno ocupó su lugar en la historia. De hecho, el cuerno y la bestia serían destruidos al mismo tiempo (Dan. 7:11, 14-26).

b. La actividad del cuerno duraría largo tiempo, llegando a su Fin poco antes de la formación visible del reino de Dios sobre la tierra (Dan. 7:25, 26). Desde la ventaja de nuestra perspectiva histórica podemos mirar retrospectivamente y concluir que el cuerno pequeño estaría activo de una u otra forma a través de la mayor parte de la era cristiana hasta la segunda venida de Cristo.

c. El hecho de que la visión asocia al cuerno pequeño con los diez cuernos de la bestia sugiere que aquél adquiere completo poder después de la fragmentación de Roma, el imperio representado por la bestia. Daniel 2 ya había indicado que el cuarto reino sería un reino dividido (Dan. 2:41). La visión registrada en el capítulo 7 desarrolla esa idea con mayor detalle. El ángel le dice a Daniel: "De aquel reino se levantarán diez reyes" (Dan. 7:24), significando que el reino se partiría en varios reinos pequeños (cf. [23 ] Dan. 8:22). El cuerno pequeño surge sólo después que eso ocurre (Dan. 7:24).

d. El cuerno adquiere poder a través del conflicto con los diez cuernos. Tres de ellos "fueron arrancados" (vers. 8) o "derribados" (vers. 24), perdiendo así su poder e influencia. El cuerno pequeño no aparece simplemente después de la caída de Roma sino, más precisamente, después que los eventos históricos removieron a tres de los diez poderes en los cuales se dividió el imperio.

Con esa información a la mano no es difícil examinar la historia secular y encontrar a una entidad histórica que armoniza con los indicadores bíblicos del momento en que el cuerno pequeño comenzaría su actividad. Tenemos que comenzar en el tiempo cuando el Imperio Romano empezó a fracturarse a causa de las invasiones bárbaras del siglo V. Para el año 476 d. C. el imperio se había fragmentado más allá de una posible restauración. Los reinos bárbaros surgieron de sus ruinas.3 El colapso del imperio tomó al ciudadano romano promedio, así como a la iglesia, por sorpresa. De hecho , fue difícil para la iglesia explicar la caída de un imperio que, después de la conversión de Constantino, había sostenido a la fe cristiana. 4 La profecía se estaba cumpliendo, pero la iglesia no era consciente de ello, y mucho menos capaz de explicar lo que estaba ocurriendo.

Aunque fue tomada por sorpresa, "cuando la crisis llegó, la iglesia encontró poder dentro de sí para lidiar con ella, para soportarla, sobrevivir y finalmente para avanzar a Fin de penetrar y controlar el nuevo estado de cosas que las invasiones bárbaras y los asentamientos habían traído". 5 Llegar a controlar la nueva situación tomó algo de tiempo; pero el fundamento había sido puesto durante la época de Constantino, cuando los "obispos comenzaron a desempeñar una parte oficial importante en la vida jurídica y econ ómica, especialmente en las municipalidades. En este período de decadencia de la autoridad imperial romana, la función de la iglesia llegó a ser cada vez más importante en la esfera política también. Cuando Atila estaba a punto de ocupar el centro de Italia desde el norte, en el año 452 d. C., la embajada [24] que lo persuadió a cambiar su plan estaba encabezada por el papa León I. En las áreas gobernadas por reyes germánicos, los obispos servían como protectores y voceros de la población romana. Sin embargo, con frecuencia fueron estorbados por el hecho de que la mayoría de los gobernantes germánicos que se habían convertido al cristianismo eran arrianos. Por consiguiente, hay gran significado en la conversión de un gobernante tan poderoso como el franco Clodoveo al cristianismo católico". 6 De hecho, fue necesario que la iglesia venciera permanentemente el problema del arrianismo a fin de eliminar un obstáculo principal en su intento de controlar la nueva situación.

El arrianismo, una herejía originada en las enseñanzas de un sacerdote alejandrino llamado Arrio (ca. 336 d. C.), negaba la divinidad de Cristo. Algunos bárbaros aceptaron ese tipo de cristianismo, creando serios conflictos entre ellos y la parte principal de la iglesia que sí reconocía la divinidad de Cristo. Pero "gradualmente la Iglesia Católica logró eliminar el arrianismo. En algunos casos esto se hizo mediante acciones militares que casi borraron el elemento germánico". 7 Las fuerzas cristianas ortodoxas tuvieron que derrotar a las tres principales tribus bárbaras que habían aceptado el arrianismo, exterminando a los vándalos arrianos en el año 534 y quebrantando el poder de los ostrogodos en el 538. Los comentaristas adventistas difieren respecto a la identidad del tercer poder. Algunos consideran que los hérulos arrianos, erradicados en el 493, son ese tercer poder.8 Otros sostienen que son los visigodos, diezmados por Clodoveo, rey de los francos, en el 508.9 Pero es claro que el cristianismo ortodoxo eliminó al menos tres poderes arrianos, facilitándole a la iglesia ejercer un mayor poder político después de la caída de Roma.

De acuerdo con Daniel 7 el cuerno pequeño realizaría ciertas actividades políticas y religiosas específicas dirigidas hacia Dios y su pueblo. Habló arrogantemente contra Dios al instituir doctrinas y dogmas que no se hallan en la Escritura. La autoridad magisterial de la iglesia10 introdujo conceptos no bíblicos y requirió su aceptación por todos. El liderazgo cristiano definió a la igle[25]sia como el único medio a través del cual la gracia de Dios alcanza a la humanidad, y un sistema sacerdotal se desarrolló para mediar esa gracia al individuo. La creencia en la mediación de los santos en el cielo y la de los sacerdotes en la iglesia sustituyó e incluso suplantó el papel sacerdotal de Cristo corno Mediador. Los teólogos aceptaron enseñanzas tales como la inmortalidad del alma, el sacramento de la penitencia, la confesión auricular, y otras, aun cuando carecían de apoyo bíblico.

2. Naturaleza y actividad del cuerno pequeño. El cuerno pequeño es un poder perseguidor que pelea contra el pueblo de Dios. La unión del estado y la iglesia resultó en la intolerancia religiosa que condujo en muchos casos a la persecución y la muerte. Tan sólo necesitamos recordar las atrocidades de la Inquisición, referidas por un escritor católico como "uno de los capítulos más oscuros de la historia de la Iglesia". 11 10 Miles y miles sufrieron prisión, tortura y muerte porque no se sometieron a la autoridad del liderazgo eclesiástico. El cuerno pequeño también intentó cambiar los tiempos y la ley (Dan. 7:25). Sólo Dios puede cambiar los tiempos: "Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes" (Dan. 2:21). En última instancia es Dios quien está al control de la política mundial, no el cuerno pequeño.

El intento del cuerno pequeño de cambiar la ley está claramente revelado en el cambio del día de descanso bíblico del séptimo día, sábado, al primer día, domingo. Al respecto, el catolicismo es bastante claro y no apologético. El catecismo católico dice: "¿Por qué observamos el domingo en lugar del sábado? Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica transfirió la solemnidad del sábado al domingo". 12

El surgimiento y la caída del cuerno pequeño abarcarían tiempo, y tiempos, y medio tiempo" (Dan. 7:25), un período profético equivalente a 1260 días. En Daniel "tiempo" designa un año (360 días), "tiempos" es dual, es decir, un plural formado sólo por dos elementos (o sea, 720 días), y "medio tiempo" es medio año (180 días). Si sumamos 360 + 720 + 180, nos da 1260 días. Si aplicamos el principio día por año tenemos 1260 años, que corres[26]ponden al tiempo de hegemonía o dominio del cuerno pequeño, la unión de la iglesia y el estado durante la Edad Media.

Varios intérpretes de la profecía apocalíptica durante los pasados años usaron el año 538 d. C. como punto de partida de los 1260 años, y los adventistas han aceptado esa fecha como la mejor posibilidad. Ése es el año cuando Roma derrotó al último reino arriano, los ostrogodos. 13 A fin de ver correctamente el significado de este período profético debemos comprender que "el catolicismo romano, visto como un conjunto particular de ideales, creencias y filosofías, disfrutó de una creciente influencia en las mentes de los europeos occidentales durante la etapa temprana de los 1260 años (alrededor del 538-1000 d. C.), fue dominante durante la parte central (1000-1300 d. C.), y se debilitó durante la última parte (1300-1798). Y tanto el comienzo como el fin del período profético estarían marcados por eventos específicos: el otorgamiento de poder, reinado y autoridad, y luego por la captura y la herida de una espada [Apoc. 13:2, 3]". 14 Los 1260 años se extendieron desde el 538 hasta 1798 d. C., cuando el general francés Berthier arrestó y exilió al papa Pío VI, en un intento por terminar con el sistema católico romano.

Al mirar retrospectivamente la historia y los resultados de la unión de la iglesia y el estado durante la Edad Media, nos maravillamos de la precisión con la cual se cumplió la profecía dada a Daniel alrededor del año 500 a. C. "¡Qué asombroso cumplimiento de la profecía bíblica! En el más brutal y anticristiano de los aspectos de su actividad medieval, la Iglesia Católica aparece como una descendiente dinámica directa del Imperio Romano". 15 El cuerno pequeño surgió sin duda del cuarto reino, el Imperio Romano.

La escena del juicio
El segundo aspecto nuevo que encontramos al comparar Daniel 2 y 7 es la escena del Juicio en Daniel 7:9, 10, 21, 22, 26. Trataremos el Juicio en el capítulo siguiente, pero por el momento notaremos algunas cosas. Primero, este juicio ocurre en el cielo [27] ante Dios, el concilio celestial y las huestes angélicas. Segundo, el pueblo de Dios recibe el reino después que termina el juicio, lo cual significa obviamente que el juicio ocurre antes que Dios establezca su reino sobre la tierra. Tercero, el juicio comienza poco después de terminados los 1260 años (después de 1798; Dan. 7:25, 26). Cuarto, Dios pronuncia Juicio a favor de su pueblo (vers. 22), y como resultado el cuerno pequeño es destruido finalmente (vers. 26).

Dios, el Hijo del hombre y la historia

El mensaje de Daniel 2 y 7 no es acerca de una sucesión histórica de reinos terrenales, sino acerca de cómo ese fenómeno nos lleva al establecimiento del reino de Dios sobre la tierra a través de la obra de Dios y del Mesías, el Hijo del Hombre. En ambos capítulos hay implícito un entendimiento particular de la historia humana y hacia dónde se dirige ésta. La Escritura transmite parcialmente esa perspectiva específica de la historia a través de los símbolos intrigantes que usa para representar a los diferentes reinos.

En Daniel 2 encontramos una gran estatua con la forma de un ser humano. En ella están representados los diferentes reinos mediante sus diversos materiales (oro, plata, bronce, hierro y barro), pero en Daniel 7 encontramos animales o bestias salvajes que simbolizan los mismos reinos. En el caso de la estatua tenemos un objeto básico, aparentemente para sugerir que la historia es el resultado del logro humano. La visión no sugiere violencia al pasar de la cabeza a los brazos, a los muslos y a los pies de la estatua. Un elemento de desorden aparece con el cuarto reino ya que se fractura y permanece dividido hasta el fin. Sin embargo, se hacen esfuerzos para minimizar la división mediante uniones matrimoniales internas. Un imperio parece seguir al otro en una secuencia lógica de una manera casi pacífica. No obs tante, la visión alude a un proceso de deterioro de la historia humana. El pasaje señala que cada reino es inferior en algún aspecto al ante[28]rior. La historia humana no está desarrollándose y creciendo hacia algo mayor y más bello, en un mundo unificado; más bien, se encamina hacia, la fragmentación y falta de cohesión. Cerca del fin de la historia del mundo habrá una percepción de unidad humana, pero será frágil y fácilmente quebrantada.

Daniel 7 usa animales salvajes para representar a los cuatro reinos. Ellos aparecen en la escena de la historia humana mediante lucha y guerra, simbolizadas por un mar tormentoso (Dan. 7:2). La violencia parece caracterizar a los reinos conforme surgen y caen. Las alas del león fueron arrancadas, acabando así su poder (vers. 4); el oso era sanguinario (vers. 5); el leopardo tenía autoridad para gobernar (vers. 6); pero la cuarta bestia era completamente salvaje, opresiva y devoradora, la cual hollaba a sus víctimas bajo sus pies (vers. 7). El simbolismo de las cuatro bestias parece enfatizar lo demoníaco de la historia mientras que la estatua enfatiza más el lado humano. Lo humano y lo demoníaco actúan conjuntamente en la historia y parecen tener control de ella. Sin embargo, Daniel rechaza esa conclusión. Por encima de lo humano y de lo demoníaco se halla el poder de Dios y su reino.

La visión nos informa que la historia no es simplemente la arena donde lo humano y lo demoníaco logran sus deseos ególatras y pervertidos, sino el lugar donde Dios interviene personalmente, oponiéndose a ellos y liberando a sus siervos: aquellos que rechazaron el poder humano y el demoníaco como el centro de sus vidas. La historia puede parecer poco más que incidentes violentos planeados y ejecutados por las naciones terrenales, pero es también el escenario dentro del cual Dios logra su propósito final de salvación para la raza humana, culminando con el establecimiento de su reino entre nosotros.

Jesús vino proclamando el reino de Dios (Mat. 4:23) y anunciando que el reino no era sólo un evento futuro sino que ya estaba presente en el mundo en su propia persona (Luc. 17:21). Durante el régimen del cuarto reino, el Imperio Romano, Jesús ya estaba señalando el quinto reino y proclamando que el gobierno de Dios -su reino- va estaba en acción en su ministerio. [29]

Daniel describe el reino de Dios como una roca cortada de un monte -más no por mano humana- que destruía a todos los demás reinos (Dan. 2:44, 45). Este reino no es el resultado del esfuerzo humano, sino que proviene de Dios mismo (Isa. 14:13). Jesús enfatizó la naturaleza trascendental de su reino cuando dijo: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36). Él es la Roca que transformará nuestro mundo en el reino de Dios (Luc. 20:17). Ese reino será gloriosamente visible en la segunda venida, cuando los reinos del mundo lleguen a "ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos" (Apoc - 11: 1 S), El mensaje del sueño y de la visión proclama el triunfo final del gobierno de Dios en nuestro planeta. Él todavía no es reconocido universalmente como el Señor de nuestro planeta, pero pronto él y el Cordero serán reconocidos como dignos de ser alabados por todos. Es hacia esa meta que la escena del Juicio señala. [30]