AZAZEL - 8va. Parte

Objeciones.

Parecería innecesario detenerse a considerar las críticas tradicionales que algunos intérpretes conservadores han hecho para negar el valor de la idea de Azazel como un ser sobrenatural opuesto a Dios, luego del análisis y evaluación de los últimos estudios que acabamos de hacer. Sin embargo, un examen atento del conjunto de objeciones presentadas, permitirá percibir mejor cómo en su trasfondo aparece una visión tipológica particular, o una concepción dogmática no necesaria.

Al intentar agrupar los argumentos principales presentados en contra de esta última posición, conviene destacar de nuevo que, prácticamente todas estas objeciones son anteriores a los últimos estudios del término Azazel. En este sentido, muchas críticas parecerán anticuadas y obsoletas. Como estas observaciones no son expresadas siempre de la misma manera, y contienen a veces diferencias de detalle no muy significativas, la forma de exponerlas no será siempre la misma que tienen en los libros de donde fueron tomadas. Sin embargo, a pesar de este intento de agrupación de tales argumentos, su exposición será completa. Analicemos, pues, estas once objeciones básicas que se han levantado en contra de la figura de Azazel como símbolo o figura de Satanás.

1. No hay acuerdo entre los exégetas sobre la persona designada por este nombre. Contrariamente a los otros nombres propios de los hebreos, el título de Azazel permanece obscuro.118

Respuesta. Es cierto que se han propuesto varios significados para el término, pero llama la atención que la mayoría de las proposiciones parten de las mismas raíces hebreas, o de raíces semejantes. Por otro lado, muchas de las interpretaciones parten de un conocimiento muy limitado o de una ignorancia marcada del contexto bíblico y extrabíblico en que el término aparece. Un estudio filológico detenido de las diferentes proposiciones reveló ya que la mayoría de las proposiciones carece de fundamento sólido. En efecto, ninguna proposición ha sido capaz de incorporar en su análisis, tantas evidencias contextuales internas y externas, y aun paralelos semánticos y relaciones filológicas tan convincentes, como esta última asociación que hace de Azazel un ángel caído, y describe la obstinación del príncipe del mal.119

2. El único texto bíblico que utiliza el término Azazel es el de Lv 16. Si el ser allí implicado es tan importante, su nombre debería aparecer de nuevo.120

Respuesta. Lo mismo podría decirse del rito en sí, en relación con cualquier interpretación que se adopte, pues tiene ciertas peculiaridades que no se repiten de la misma manera en ningún otro lado de la Biblia. Pero es evidente que si este título no aparece de nuevo en el Canon, es porque su término es muy antiguo, y otros nombres ganaron terreno para representar al mismo ser sobrenatural que se obstina contra Dios.121 Ya se vio que las mismas raíces hebreas fueron empleadas en otros pasajes bíblicos en relación con el dios cananeo de la muerte. El hecho de que aparezca el término 'el, "dios," para referirse al gran adversario, no debe sorprender a nadie, pues ese es el mismo término con el cual se designaban otros nombres en Israel, y a los dioses paganos en el mundo antiguo.

Para la época en que se tradujo el Antiguo Testamento al griego, su significado se había perdido en muchos. Esta es la razón por la cual la traducción de los LXX es ambigua,122 y como en muchos otros casos, equivocada. Junto a esto están las discusiones judías divergentes que ya consideramos acerca de su significado, y los cambios traídos al rito por la tradición mishnaica. Todo esto habría impedido a los apóstoles utilizarlo sin correr el riesgo de dejar una imagen confusa en sus oyentes.123

3. En ningún lado el diablo es presentado llevando los pecados del pueblo.124

Respuesta. Tampoco se presenta en ningún otro lado un animal llevando los pecados de Israel sin ser sacrificado. Y a pesar de eso, la ley no deja lugar a dudas sobre el hecho. Un estudio detenido de la responsabilidad de la falta y la aplicación del castigo en el Antiguo Testamento, prueba que los pecados debían recaer finalmente sobre el verdadero culpable (SI 7:16(17)).125 Algo semejante se representa en el Día de la Expiación en relación con el instigador y "acusador de los hermanos" (cf.Ap 12:10). Aunque los acuse "día y noche" delante de Dios, el Seductor o Tentador de Israel no podrá finalmente evitar de llevar su propia responsabilidad por todos los pecados que hizo cometer al pueblo de Dios.

Puede traerse a colación aquí, la visión registrada en Zc 5, en donde una mujer que lleva la iniquidad del pueblo de Israel a un centro de adoración pagano, y que representa a la Maldad, 126 recibe honor en territorio del enemigo. Se le edifica un templo en Sinar (Babilonia: Gn 10:10; 11:2; Is 11:11; Dn 1:2), y se la coloca sobre un piedestal idolátrico. Ella es vista, pues, como un símbolo de Babilonia (Jr 50:12; 51:33; Ap 17:1-6, etc), en donde reina el ángel caído (Is 14:12-17), y en donde finalmente recibirá su castigo (Is 13-14; Jr 50-51; Ap 18,etc). Todo este cuadro está basado en la figura ritual del macho cabrío vivo que, según la ley, debía llevar los pecados del pueblo a la región de los poderes maléficos de las tinieblas.

4. En el Antiguo Testamento no hay ninguna traza de mitología pagana.127 Por consiguiente, la evidencia externa generalmente presentada, no es de utilidad para resolver el problema.

Respuesta. Toda asociación con mitologías paganas ha provocado reacciones alérgicas de quienes consideran que la Revelación divina es únicamente vertical. Sin embargo, aunque es verdad que la religión de Israel no debe ser identificada con las mitologías groseras del mundo antiguo, no puede exigirse tampoco de ningún pueblo la invención de un lenguaje 100% diferente del de su época. Aunque la Palabra de Dios, como en este caso, usa términos y figuras semejantes a los que conocía el mundo de entonces, ella revela una tipología que contiene un mensaje divino particular.

Hoy por ejemplo, se usa todavía la expresión: "la puesta del sol." A pesar de eso, nadie sería capaz de hacer creer que nuestra época comparte aún la creencia mito lógica antigua de que el sol gira alrededor de la tierra. Así también, las asociaciones del macho cabrío vivo errando por el desierto con los pecados e impurezas del pueblo de Dios, con los machos cabríos que representaban a los demonios en las ruinas y desolaciones de los parajes antiguos, no significa que Israel creía necesariamente en el contenido de todas esas mitologías paganas. Pero el uso de estas mismas imágenes y expresiones en la Biblia, prueba que Israel no sólo no las ignoraba, sino que vio en ellas una figura o símbolo capaz de representar mejor que ninguna otra cosa, el carácter cruel y obstinado del príncipe del mal.

Un estudio histórico comparativo cuidadoso de las religiones antiguas, no tiene, pues, por qué considerarse peligroso para la integridad de la Revelación divina. Al contrario, puede ilustrar mejor de qué manera Dios habla a los hombres. Dios les habla allí donde se encuentran, con un lenguaje que los seres humanos pueden entender, y a pesar de eso, con un estilo propio, y con una significación de conjunto independiente.

Esto es justamente lo que hace que el contenido de la Revelación sea algo tan maravilloso. Para llegar a ser verdaderamente una Revelación divina, la Palabra de Dios es dada en el lenguaje humano de la época. Dios les habla a los hombres en el lenguaje de ellos. Por esto puede decirse que en la Biblia, la divinidad y la humanidad se encuentran.

No hay necesidad, pues, de irse a ninguno de los dos extremos. No puede decirse, ni que hay ninguna traza de mitología pagana en la Biblia, ni que el ritual de Lv 16 es de inspiración pagana. En otras palabras, debe admitirse el valor de la evidencia externa de la Biblia, sin por otro lado caer en los extremos del pan- babilonismo; debe admitirse la independencia del mensaje bíblico; sin por ello llegar al extremo de concluir que la inspiración es absolutamente vertical y verbal, como si las palabras hubiesen sido determinadas rígidamente por moldes de hierro.