AZAZEL - 12va. Parte

El segundo paralelismo babilónico encontrado, trae otra semejanza muy interesante con el ritual del macho cabrío por Azazel. Se trata de un ritual de purificación de los templos de Be! y de Nabo, que se llevaba a cabo en el quinto día del nuevo año.165 Un encantador purificaba estos templos primero con agua, con aceite y con perfumes. Luego, el encargado de inmolar la víctica cortaba la cabeza de un carnero joven, y frotaba el templo de Nabo con su cadáver, con el propósito de borrar sus impurezas. El encantador y el que había inmolado el animal iban entonces juntos al río Eufrates, para tirar al río la cabeza y el cuerpo del carnero. Luego se alejaban al campo, y no podían regresar a la ciudad antes que terminase la fiesta, el12 de Nisán.166 La semejanza general que había entre el ritual israelita y el de los babilonios, es, pues, innegable. Las dos ceremonias están ligadas con las fiestas de año nuevo, las que en Israel concluían al mismo tiempo el calendario litúrgico.167 En ambas celebraciones se encuentra una purificación del templo, y los hombres que participan se vuelven impuros. Pero en Babilonia el animal era sacrificado, mientras que en Israel el macho cabrío vivo por Azazel no tenía ninguna relación directa con la purificación del templo. Los que participaban en el rito babilónico quedaban impuros por siete días, mientras que en Israel regresaban al campamento el mismo día, conforme al tiempo de duración de la contaminación provocada por la impureza de un animal. Además, no hay referencias en el ritual babilónico a una purificación del templo de los pecados del pueblo, y en lugar de purificarlo con la sangre del animal, lo hacían frotando su cadáver, lo que jamás ocurría en Israel.

Estas diferencias entre ambas ceremonias son tan significativas, que una independencia del rito bíblico se impone sola.168 Mientras que varias imágenes entre ambos ritos son semejantes, el arreglo y la disposición del ritual bíblico son diferentes, y revelan un mensaje que le es propio.169 Esto se debe a que los autores bíblicos usaron las imágenes y el lenguaje de la época, pero no para copiar las creencias mitológicas de sus contemporáneos, sino para ilustrar el plan de salvación, y transmitir de esta forma el mensaje divino.

El tercer grupo de documentos babilónicos presentados como paralelos del ritual bíblico del macho cabrío por Azazel, es el que habla de los substitutos reales asirio-babilónicos. Esto aparece en las cartas escritas al rey de Asiria desde Babilonia.170 Frente a un peligro, como por ejemplo el de un eclipse de luna o de sol, un substituto debía reemplazar al rey para desviar de su persona, "los males presagios durante el período crítico de cien días." El substituto se exponía, de esta forma, al peligro de recibir sobre sí la desgracia que debía caer sobre el rey. "Entre tanto, el rey legítimo vivía retirado, se escondía bajo un seudónimo, y se entregaba a ritos propiciatorios." Pasado el período peligroso, "el rey retomaba sus funciones."171
Se ha pensado que esta costumbre reposaba en la creencia de que los reyes "llevaban los pecados de su pueblo," y que para librarlos de la muerte se los reemplazaba ocasionalmente por substitutos. Estos substitutos, luego de reinar por un corto período, expiarían con su muerte, según esta idea, las faltas posibles de su verdadero soberano.172

Es evidente que las cartas mencionadas muestran una idea clara de substitución humana, pero la relación con el ritual levítico no puede hacerse sino bajo una idea demasiado general de substitución.173 Además, como ha sido destacado en estudios posteriores, no hay ningún texto babilónico que hable de la transmisión de los pecados de la asamblea al rey, y de su expiación consiguiente.174 Aunque los sacrificios humanos eran comunes entre los fenicios y los cananeos, no se conocen sacrificios humanos en Babilonia.175 Por último, esta idea de substitución mágica que aparece en la correspondencia del rey de Asiria, está muy lejos de tener alguna relación real con el ritual bíblico.176 En efecto, el rito levítico no es más que un símbolo que ilustra cómo serán finalmente erradicados los pecados confesados y perdonados del pueblo de Dios, y cómo será al mismo tiempo inculpado y condenado el príncipe seductor de la humanidad.

En síntesis, puede decirse que nadie puede negar que muchas ideas e imágenes entre los diferentes ritos babilónicos y el ritual bíblico sean semejantes. Pero las diferencias de detalle son tan significativas, que no permiten establecer una relación indiscriminada entre las imágenes y objetivos de los ritos en estos pueblos. En otras palabras, las conexiones entre todas estas asociaciones son de un orden muy general.177 Para poder captar bien la enseñanza bíblica, debe permanecerse fiel en última instancia, a la evidencia interna.

Los paralelos hititas del macho cabrío.

La práctica de substituir los reyes en situaciones peligrosas, aparece también atestiguada entre los hititas. Según algunos autores, esta práctica habría sido importada de Babilonia.178 Se elegía a un prisionero que debía morir al cabo de siete días,179 o ser soltado libre en tierra enemiga como un chivo emisario.180 A esta práctica babilónica, los hititas agregaron "otro motivo mágico, el de la eliminación de la desgracia pasándola a otro ser viviente."181 Con el propósito de aplacar a los dioses enemigos que, según se presumía, eran los causantes del mal, enviaban un carnero al país adversario, coronado con muchas cuerdas de lana de diferentes colores. De esta manera procuraban desviar la desgracia que podía caer sobre ellos.182 También sacrificaban y quemaban ovejas negras, perros, toros, etc., con toda clase de ritos y magias paganas que acompañaban las ceremonias.183

Un documento hitita es en este contexto sumamente interesante, pues explica con mayores detalles un rito semejante. Durante la noche ataban un carnero delante de la tienda del rey. Al alba traían vino, cerveza y pan, y una mujer prostituta. Los generales ponían sus manos sobre el carnero, y oraban al dios responsable de la plaga de aceptar la ofrenda y apartar el mal. Entonces los generales se inclinaban delante de la mujer engalanada, y la hacían pasar junto con el carnero por el lecho del enfermo. Luego los hacían ir libres por el campo, mientras rogaban para que la epidemia que la mujer y el carnero habían quitado del lecho del enfermo, sea recibida en la tierra adonde iban. Según se cree, "el mismo motivo mágico se encuentra en la base del rito del macho cabrío emisario de Lv 16."184

Es verdad que en estos ritos hititas, un animal es enviado vivo llevando la desgracia del enfermo.185 Aparece aquí de nuevo el principio de enviar el mal a su presunta causa primera. Pero en el ritual levítico el macho cabrío no es enviado a la tierra del enemigo para quitar la epidemia del pueblo, y transferirla de esta forma al campo del adversario. No hay, en efecto, ninguna dimensión mágica. El macho cabrío es enviado al desierto unicamente para llevar los pecados del pueblo, y esto lo hace sin ningún regalo adicional para calmar la ira de un dios enemigo.186 Por consiguiente, es necesario salvaguardar la independencia del ritual bíblico para no perder de vista su profunda enseñanza espiritual y moral, que le es propia, ni su verdadero carácter simbólico.

Conclusión.

Este pequeño análisis de los paralelos extrabíblicos presumidos del ritual bíblico de Azazel, permite extraer algunas conclusiones importantes.

a) La idea de la transmisión del mal sobre un objeto, sobre un animal o aun sobre un ser humano, era algo común en el antiguo Cercano Oriente. En realidad, prácticas semejantes se encuentran en todas las civilizaciones, como algo inherente a la naturaleza humana.

b) Estos substitutos podían ocupar tanto el lugar de los reyes y del pueblo, como el de los dioses celestiales, y aun de los poderes del Bajo Mundo.

c) La idea de expulsar los demonios y los males que causan, mediante animales o prisioneros substitutos que se enviaban al lugar de donde presuntamente provenían -el desierto, el bajo mundo, el río o mar, el abismo, la tierra del enemigo, etc.,- es también la idea general que se encuentra en la Biblia, más específicamente en Lv 16 y en Zc 5 (véase Lv 14:7; 1 Sm 5-6).

d) A pesar del lenguaje simbólico utilizado en Lv 16, que posee imágenes semejantes del mundo mitológico antigu ), puede constatarse que el ritual bíblico fue elaborado en un estilv independiE'llte, y con una enseñanza particular. No hay, en efecto, prácticas mágicas en Israel 187 (cf.Dt 18:9-14; 12:29-31; Lv 20:2- 4, etc). Para captar mejor esta profunda enseñanza espiritual, es indispensable respetar su carácter particular, y considerarlo a la luz del contexto interno más vasto de la Biblia.

e) Los ritos de substitución implicaban a menudo sufrimiento de parte de los substitutos entre los paganos, pero esta idea de sufrimiento no aparece en el rito del macho cabrío por Azazel.188

f) Contrariamente a los usos frecuentes y variados de los ritos no bíblicos, el código levítico parece limitar su uso, y revela una sistematización que sigue "una orientación cúltica común."189 El respeto por esta orientación divinamente inspirada es esencial para captar el mensaje que sus símbolos proyectan.