¿Cómo se llegó al 22 de octubre de 1844?

¿Cómo pudieron llegar los colaboradores de Miller a la fecha definida del 22 de octubre de 1844 como el momento cuando Cristo debía regresar? La fecha del 22 de octubre de 1844, considerado superficialmente, parece rara para el cumplimiento de una gran profecía. ¿Cómo llegaron a ella los colaboradores de Miller?

En primer lugar, como ya lo hemos visto, descubrieron que la purificación del santuario en Daniel 8: 14 se refiere al juicio final, y que los 2.300 días de este versículo establecen la fecha del juicio en 1844. Hasta aquí iban bien.
En segundo lugar, descubrieron que las festividades tipológicas (simbólicas) del Antiguo Testamento estaban divididas en festividades de primavera (la pascua, las primicias y el pentecostés), y festividades de otoño (la fiesta de las trompetas, el día de la expiación y la fiesta de las cabañas; véase Levítico 23).

Descubrieron (como lo habían hecho muchos antes que ellos) que Jesús cumplió el tipo (o símbolo) de la Pascua al morir en el mismo día cuando se celebraba esa festividad, en el mismo momento del día en que se debía ofrecer el cordero pascual. Cumplió el tipo de las primicias al resucitar (como las primicias de los muertos, 1 Corintios 15: 20) en la misma mañana cuando el sacerdote agitaba las primeras gavillas de cebada.

Y cumplió el tipo del Pentecostés al enviar el Espíritu Santo en el mismo día en que se celebraba el Pentecostés.
Después se dieron cuenta de que el Día de la Expiación era un día de juicio (Leví- tico 23: 29, 30). (Los judíos, hasta el día de hoy, consideran que el día de la expiación es un tipo del juicio final.)

Llegaron a la conclusión (como lo había hecho ya Isaac Newton, el hombre de ciencia, mucho antes que ellos) de que así como Jesús había cumplido con su primera venida las fiestas típicas (simbólicas) de primavera, en los mismos días en que éstas ocurrían, era de esperarse que con su segunda venida también cumpliera las festividades de otoño en los mismos días de la celebración de estos otros tipos. De acuerdo con la forma en que una secta judía muy estricta, los karaítas, entendía la cronología bíblica, el Día de la Expiación de 1844 debía caer el 22 de octubre de dicho año. De ese modo, entonces, llegaron a la fecha del 22 de octubre de 1844.

Como confirmación de este sistema general de razonamiento también observaron que los 2.300 días realmente no comenzaron hasta un tiempo después de la llegada de Esdras a Jerusalén hacia el fin del verano o comienzos del otoño del año 457 AC. Por lo tanto, los 2.300 días-años no podían terminar antes de fines del verano o comienzos del otoño de 1844.