Historia del Santuario.

La historia del servicio típico, de la cual el tabernáculo terrenal era una representación visible, comenzó en la puerta del jardín del Edén, donde nuestros primeros padres trajeron sus ofrendas y las presentaron ante el Señor. Abel mostró su fe en la promesa del Salvador trayendo un animal. El no solamente presentó la sangre derramada del sacrificio, sino que también presentó la grasa al Señor, mostrando fe en el Salvador y un deseo de apartarse de su pecado [1].
Antes que el pueblo de Dios fuese a Egipto, su adoración era simple. Los patriarcas vivían cerca del Señor, y no necesitaban de muchas formas o ceremonias para enseñarles la gran verdad de que el pecado podía ser expiado solamente con la muerte de Uno que no fuese pecador. Ellos necesitaban apenas de un simple altar y de un cordero inocente para conectar su fe con el infinito Portador de pecados.
A medida que los patriarcas viajaban de un lugar a otro, construían sus altares y ofrecían sus sacrificios, y Dios estaba bien cerca de ellos, mostrando a menudo Su aceptación de las ofrendas enviando fuego del cielo para consumir los sacrificios.
De todos los sacrificios que aparecen en el libro de Génesis, ninguno llegó tan cerca del sacrificio antitípico como aquel exigido a Abraham cuando Dios lo llamó para que ofreciera a su propio hijo. La prueba de fe no estaba simplemente en el hecho de que Isaac era su legítimo hijo, sino que Abraham entendió que a través de la posteridad de Isaac vendría el tan largamente prometido Mesías; y ofreciendo a Isaac, Abraham estaba cortando su única esperanza de salvación, como también la salvación del mundo. Pero su fe no vaciló. El creyó que el mismo Dios que había hecho un milagro dándole un hijo, podía traer ese hijo de la tumba para que cumpliera la promesa que El le había hecho [2].
El Señor escogió el lugar exacto para la ofrenda de Isaac. El le dijo a Abraham, "Toma a tu hijo, tu único hijo, Isaac, a quien amas, y anda a la tierra de Moriá; ofrécelo allí en holocausto, sobre uno de los montes que yo te mostraré" [3].
 A medida que Abraham e Isaac caminaban durante esa memorable jornada, estaban siendo dirigidos por el Señor hacia el Monte Moriá; y cuando llegaron al lugar, Abraham construyó un altar y colocó a Isaac encima, listo para sacrificarlo; pero el Señor aseguró su mano.
El lugar era tan honrado por lo que Dios estaba mostrando, que nunca más fue honrado nuevamente por el Señor. Pero el diablo, así como el Señor, estaban mirando este lugar. El sabía que era un lugar sagrado para Jehová, porque fue ahí que Dios probó la fe del hombre que El honró llamándolo Su amigo [3].
Por más de cuatrocientos años después que los hijos de Israel entraron en la tierra prometida, Satanás guardó este lugar. Fue una fortificación del enemigo en medio a Israel. Pero fue finalmente capturado por David, quien lo transformó en la capital del reino; después de esto, Jerusalén fue llamada la "Ciudad de David" [4].
La era de Ornan el Jebuseo, donde el ángel del Señor le apareció a David, estaba en este mismo lugar. El profeta le dijo a David que erigiera un altar en la era, y ahí hizo David una consagración especial al Señor. Un par de años después, el templo, el cual fue erigido sin ningún sonido de martillo, ocupó este mismo lugar [4]. Dios lo había conquistado, y El decidió que el lugar estaría siempre santificado por Su presencia. Pero Su pueblo era incrédulo, y cuando el Señor de la luz vino a Su propio templo, El fue despreciado y crucificado, y la ciudad santa y el lugar del sagrado templo les fueron pasados a los gentiles.
Satanás está guardando este lugar atentamente hasta hoy, tratando de nunca más renunciar a su posesión. Pero el tiempo está llegando, cuando a pesar de Satanás y de todas sus huestes, el mismo Salvador que fue rechazado en Su propio templo colocará Su pie en el Monte de las Olivas [5], y todo el lugar de la antigua Jerusalén será purificado; entonces la Nueva Jerusalén vendrá del cielo y descansará en el lugar hecho santo por la consagración del escogido pueblo de Dios. El glorioso templo celestial de Dios estará en el Monte Sión (Moriá), para nunca más caer en las manos del enemigo. Dios dijo, "Yo... colocaré Mi santuario en medio a ellos por todo siempre".
Habiendo descrito brevemente el tema del Edén perdido hasta el Edén restaurado, volveremos ahora al tiempo en que Israel salió de Egipto.
Sujeto a una vida de constante trabajo y rodeado por idólatras, los hijos de Israel perdieron el significado de sus simples sacrificios. Fuera de su servidumbre, estaban privados de los privilegios que gozaran los antiguos patriarcas, de pasar mucho tiempo comunicándose con Dios, lo cual hizo que ellos se acercaran mucho a la idolatría egipcia.
 Cuando Dios los sacó de Egipto, El les dio Su ley en el Sinaí, y después les dio el mismo sistema de adoración que habían tenido los patriarcas. Pero tuvo que tratarlos igual que a niños. Como no podían apoderarse de las verdades sin una ilustración simple, Dios les dio el mismo sistema de adoración que Abraham, Isaac y Jacob habían tenido, pero en una forma infantil, de la misma manera como nosotros usaríamos los métodos del kindergarten para enseñarles lecciones a los niños, las cuales los adultos entenderían perfectamente bien.
Ellos se habían alejado tanto, que no conseguían entender cómo Dios podría vivir con ellos, siendo invisible, de manera que Dios les dijo, "Y me harán un santuario; para que Yo pueda habitar en medio de ellos" [6]. La nube sobre el tabernáculo y la presencia visible de Dios dentro del mismo, ayudó a los israelitas a comprender mejor la presencia real del Señor en medio a ellos.
Ese santuario era una sombra, un modelo del santuario celestial; y el servicio fue planificado de tal manera por el Señor que todo el servicio era un tipo, o una representación de la obra que el Hijo de Dios iría a hacer en la tierra y en el cielo para la redención de la raza perdida. Era la más bonita lección objetiva jamás dada a la humanidad.
El santuario fue completado, mientras los israelitas estaban acampados en el Sinaí, y durante sus cuarenta años de peregrinaciones en el desierto, lo llevaron consigo. Cuando llegaron a la tierra prometida, fue dejado en Gilgal por algunos años [7], y después fue llevado a Siló [8], donde permaneció por muchos años.
 Cuando David estaba huyendo de Saúl, el Tabernáculo estaba en Nob [9], donde los sacerdotes colocaban el pan de la proposición delante del Señor cada Sábado. Después fue llevado al lugar alto de Gibeón [10]. El Tabernáculo permaneció en Gibeón hasta que fue retirado por Salomón quien lo llevó hasta Jerusalén. Josefo nos cuenta que Salomón tenía "el tabernáculo que Moisés había construido y todos los vasos que habían para la ministración de los sacrificios de Dios", y que los trasladó al templo.
David deseó construir una casa para el Señor; pero por causa de sus muchas guerras, el Señor ordenó que su hijo construyera la casa. Cuando Salomón fue establecido en su trono, el erigió una magnífica estructura, la cual la dedicó a su Señor. Dios demostró su aceptación llenando con Su gloria el templo.
Salomón no planificó él mismo el templo; Dios le reveló el plano a David, Así como también lo había hecho con Moisés y el tabernáculo. David no llegó a verlo terminado, pero cuando le mostró el plano a Salomón, le dijo, "todo esto me fue dado por escrito por mandato del Señor, a saber, todas las obras de esta planta" [10].
La historia del templo de Salomón es realmente la historia de la experiencia religiosa de los hijos de Israel. Cuando se separaban del Señor, el templo era descuidado, y algunas veces hasta sufrió violencias. Fue saqueado por Sisac, rey de Egipto [11]. Bajo instigación de Joiada fue reparado por Joias [12], quien después finalmente acabó robándolo para dárselo a los Sirios [13]. Achaz poco después, no solamente lo despojó de sus tesoros, sino que profanó sus sagrados recintos [14].
Bajo el reinado del buen rey Ezequias, el templo fue purificado y fue restaurada su adoración [15]; pero aún el propio Ezequías lo despojó de sus tesoros para llegar a un acuerdo con los Asirios [16]. Fue nuevamente corrompido por la adoración idolátrica de Manasés [17].
 El "buen rey Josías" cuando apenas tenía 18 años, reparó y purificó el templo, y restauró más una vez la adoración [18]. Finalmente, a pesar de la incredulidad del pueblo escogido de Dios, el sagrado templo fue quemado hasta las bases, y sus tesoros fueron llevados a Babilonia [19].
Fue cerca de setenta años antes de la reconstrucción del templo por Zorobabel que fue completado y la casa fue dedicada con gran regocijo [20]. Herodes demoró 46 años en reparar el templo de Zorobabel, hasta que en los tiempos de Cristo era una magnífica estructura [21].
La presencia de Dios habitó con Su pueblo en los lugares de habitación que ellos Le prepararon, desde el tiempo en que el tabernáculo fue erigido en el desierto, durante todo el caminar de la historia a través de sus peregrinaciones espirituales, hasta el Día memorable cuando los tipos celebrados por 4.000 años encontraron su Antitipo en la cruz del Calvario. Entonces, con un gran ruido, el glorioso velo del magnífico edificio de Herodes, se rasgó de arriba hacia abajo, y el Señor dejó para siempre Su templo [22].
 Antes de esto, los servicios eran dirigidos por Dios; después de esto eran apenas un vacío remedo, ya que Dios había dejado el santuario [23]. El templo permaneció en pie hasta el año 70 DC, cuando fue destruido por los Romanos. Hoy Día, el lugar santo está cubierto por una mesquita Mahometana.
La Epístola a los Hebreos muestra que el apóstol veía claramente el cumplimiento antitípico de los tipos y sombras celebrados por tantos años. No debemos olvidar que el don del Espíritu de Profecía y el Sábado del Señor siempre estuvieron conectados con el servicio del santuario. No tenemos ninguna razón para dudar de que durante los primeros pasos de la iglesia Cristiana, el asunto del santuario y de la obra antitípica de Cristo en el cielo era claramente entendida por los Cristianos; pero cuando la Biblia les fue quitada, cuando el Sábado del Señor fue ocultado, y la voz del Espíritu de Profecía no fue más escuchada en la dirección de la iglesia, entonces perdieron de vista la bella obra antitípica representada por el servicio en el antiguo santuario.
Pero ha llegado el tiempo del gran juicio en el cielo, cuando el Padre y el Hijo, en compañía de sus ángeles, han pasado al lugar santísimo del santuario celestial. Ningún espectáculo terrenal podrá jamás compararse con ese séquito majestuoso. Dios decidió que esto debería ser reconocido en la tierra, y entonces hizo que un mensaje fuera proclamado a los habitantes de la tierra, dirigiendo su atención a los movimientos del Hijo de Dios. Esto es conocido como el primer mensaje angélical de Apocalipsis 14:6-7. Mucha gente aceptó el mensaje y su atención fue centrada en el Salvador; pero no entendieron la obra antitípica del santuario, y Así esperaron al Salvador viniendo a esta tierra. Pero en vez de venir a esta tierra, entró en el segundo departamento del Santuario celestial, para efectuar la obra de juicio.
Estas personas, que fueron reunidas por el mensaje del primer ángel, amaban a su Señor; y en su ardiente deseo de poder encontrar la razón por la cual El no había venido a esta tierra, llegaron tan cerca de El, que en respuesta a sus fervientes oraciones, dirigió sus atenciones al Santuario celestial. Allí ellos vieron el arca del testamento de Dios conteniendo Su sagrada ley, y ellos reconocieron sus requerimientos y comenzaron a guardar el Sábado del Señor.
 El servicio del Santuario, el Sábado, y el Espíritu de Profecía estuvieron siempre unidos en el pasado; y cuando fue derramada la luz del servicio antitípico del santuario al pueblo de Dios, El les dio nuevamente el Espíritu de Profecía, para revelarles las solemnes verdades en relación al ministerio de Cristo en el cielo, lo cual ellos no habrían comprendido de otra manera.

S U M A R I O
El Tabernáculo El Templo
Construido por Moisés en el desierto Exodo 40:1-38
Construido por Salomón 2 Crónicas 2 y 5
Guardado en el templo de Salomón 1 Reyes 8:4
 Destruido por los Babilonios 2 Crónicas 36:17-19,1 Crónicas 22:19
Reconstruido por Zorobabel Esdras 6:13-15
Reparado por Herodes Juan 2:20
Abandonado por el Señor Mateo 23:37-39
Destruido por los Romanos Mateo 24:2

Referencias
3.1.- Gén. 4:4; Heb. 11:4
3.2.- Heb. 11:17-19
3.3.- Gén. 22:2
3.4.- Stgo. 2:23
3.5.- 2 Sam. 5:6-9
3.6.- 2 Crón. 3.1
3.7.- Zac. 14:4-11
3.8.- Exo. 25:8
3.9.- Josué 5:10-11
3.10.-Josué 18:1; 19:51
3.11.-1 Sam. 21:1-6
3.12.- 1 Crón. 16:39; 21:29
3.13.- 1 Crón. 28:11-19
3.14.- 1 Reyes 14:25-26
3.15.- 2 Reyes 12:4-14
3.16.- 2 Reyes 12:17-18
3.17.- 2 Reyes 16:14,18
3.18.- 2 Crón. 29:3-35
3.19.- 2 Reyes 18:13-16
3.20.- 2 Reyes 21:4-7
3.21.- 2 Reyes 22:3-7
3.22.- 2 Reyes 25:9,13-17
3.23.- Esdras 6:16-22
3.24.- Juan 2.20
3.25.- Mat. 27:50-51
3.26.- Mat. 23:37-38