Armagedón

(gr. Harmaguedon; transliteración compuesta del heb.).
Las opiniones difieren acerca de cuáles son las palabras hebreas que representa la transliteración griega.  De modo que, antes de pasar a desarrollar el artículo, veremos las variantes etimológicas del término. El 1er componente, Har-, en hebreo significa "montaña"; o si es una transliteración del heb. {âr o {îr, significaría "ciudad".  El 2º componente, -maguedon, puede provenir del heb.  Megiddô o Megiddôn (1 R. 9:15; 2 Cr. 35:22; Zac. 12:11), la ciudad de Meguido (por tanto, "montaña de Meguido").  O posiblemente (aunque es más improbable) de mô{êd, palabra que comúnmente se usa en el AT para "reunión" (Ex. 27:21; etc.), "compañía" o "lugar de reunión" (Lm. 1:15; 2:6).  En Is. 14:13 Har-mô{êd se traduce como "monte de la reunión"(BJ) o "monte de la asamblea"(NBE), y designa la colina sobre la que el "rey de Babilonia" aspiraba a sentarse.  Meguido recordaría la dramática victoria de Israel sobre los cananeos junto a las aguas de Meguido (Jue. 5:19).
En el uso popular moderno, "Armagedón" designa cualquier gran conflicto militar que involucra a las naciones de la tierra, generalmente sin referencias al contexto del término en la profecía bíblica.  En el uso bíblico, es designación críptica del campo de batalla en que los reyes de la tierra serán congregados para "la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (Ap. 16:14, 16).  El secamiento del "Eufrates" y la reunión de las naciones en "Armagedón" ocurren bajo la penúltima de las 7 plagas finales (vs 12, 16; cf 17:16).  Esos acontecimientos son el resultado del derramamiento de la 6ª copa y las actividades obradoras de milagros de los "tres espíritus inmundos a manera de ranas" (el dragón, la bestia y al falso profeta; 16:12-14).  Que no se mencionen peleas en la "batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso", implica que ésta ocurre más tarde (durante la 7ª plaga, bajo la cual la "gran Babilonia" recibe "el cáliz del vino del ardor de su ira [de Dios]"; v 19).  Además, que la Babilonia antigua estaba situada sobre el río Eufrates implica una relación estrecha, en la simbología apocalíptica, entre el Eufrates de la 6ª plaga y la ciudad de Babilonia en la 7ª.  Por el contexto, los vs 16 y 17 implican que tan pronto como las naciones se reúnen en "Armagedón", el 7º ángel derrama su copa y se pronuncia el decreto "Consumado es" desde el trono de Dios (v 17).  Con la reunión de las naciones en Armagedón, la rebelión sobre la tierra alcanza su clímax y Dios interviene para ejecutar el "furor de su ira" sobre la Babilonia apóstata y para liberar a su propio pueblo (16:19; 17:14; 18:20; 19:2).
La gran batalla del día de Dios se describe con más detalles en Ap. 17:11-18 y 19:11-21.  En el cp 17 se representa a los reyes de la tierra como aliados de Babilonia la grande en su obra de perseguir a los santos (vs 1-6, 12, 13), pero de esa manera están peleando "contra el Cordero" en su papel de "Rey de reyes y Señor de señores " (v 14; cf 19:16).  Como tal, domina a la coalición de reyes, quienes, dándose cuenta de su derrota (17:14), se vuelven contra Babilonia y la destruyen (vs 16, 17).  Juan presenta una descripción muy figurativa de este evento en el cp 18:4-24.  Un canto de victoria sobre Babilonia ocupa los versículos iniciales del cp 19.  Entonces Cristo toma el reino y se consuman "las bodas del Cordero" figuradas (vs 7-10).  En los vs 11-21 se presenta el papel de Cristo en esta última gran batalla como "Rey de reyes y Señor de señores" (v 16).  Sale del cielo para "herir... a las naciones... con vara de hierro" y para "pisar el lagar del vino del furor y de la ira de Dios" (v 15).  En el v 19 -como en los cps 16:13-16 y 17:12-14- los reyes de la tierra son "reunidos para guerrear" contra Cristo, pero sufren una derrota (19:19-21).  El terror espantoso de estos "reyes" al encontrarse cara a cara con "el que está sentado en el trono", se describe en forma gráfica en 6:15-17, donde Cristo es llamado otra vez "el Cordero", y la ocasión, "el gran día de su ira".
Como ocurre con los símbolos en general en el Apocalipsis, el lenguaje figurado asociado con la "batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso" (Ap. 16:12-16) se basa en paralelos históricos del AT que describen la antigua Babilonia* como la opresora más destacada del pueblo escogido de Dios (Jer. 50:11; etc.).  Así como en los tiempos antiguos la ciudad literal de Babilonia "estaba sentada" sobre las aguas del río Eufrates (Jer. 51:12, 13, 63, 64), así la Babilonia mística, "aquella gran ciudad", se sienta sobre "muchas aguas" (Ap. 17:1), las que se identifican en el v 15 como "pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas" (véanse los vs 1, 2, 18; cf 16:12, 19).  Así como la antigua Babilonia persiguió al pueblo de Dios, la mística "Babilonia la grande" es descripta como "embriagada con la sangre de los santos, y con la sangre de los mártires de Jesús" (17:6).  Así como en lo antiguo "Jehová de los ejércitos" reunió a las naciones de la tierra como "los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra" de Babilonia en "el día de Jehová" (ls. 13:4-22; cf Jer. 25:32-38), y levantó "contra Babilonia reunión de grandes pueblos" que se prepararon contra ella (Jer. 50:9), así en el Apocalipsis son las naciones de la tierra las que cumplen el decreto de venganza de Dios contra la Babilonia mística (Ap. 16:13-16; cf 17:12-17; 19:2; cf vs 18-21).  En forma similar, sin duda alguna, el secamiento figurado del Eufrates (16:12) se basa en la descripción profético de Ciro -como el "siervo" de Dios- que secó el río Eufrates literal para poder tomar la ciudad de Babilonia y liberar al pueblo de Dios de su cautividad (Is. 44:26-45:13).